miércoles, 16 de diciembre de 2015

Caballeros y copas


Podría haber sucedido al verte entrar por la puerta de la cantina. Sonreíste con mirada cómplice, sabedora de que nos conocíamos, pero pasé de la alegría a la tristeza en un segundo: Ibas acompañada de otro parroquiano. Otro habitual, conocido mío, de los de arreglar el mundo entre copas de vino. Pronunció mi nombre, y le saludé. Yo no recordaba el suyo, más por despiste que por desinterés. Desde ese momento fijaste la vista en él, entre copa y copa, como si yo no existiera. Terminé mi vaso y me encaminé hacia la salida, cuando el me puso la mano en el hombro. "Tomaos otra, amigo mío, invito yo" me dijo. Insensato. Estúpido. Maldito. Ella estuvo entre mis brazos. Seguro que lo sabes. Le desafié con la mirada y desde mi altura -el no era muy alto, me llegaba al pecho- mientras seguía sonriendo amablemente. No era consciente de la situación. Oh Dios Santo. Que injusto es este mundo. Y que hombre más bobo. 

Y justo en ese instante, giraste la cabeza para fijar tu mirada en mí.  Divertida, encantada de aquella disputa sin disputa, coqueteando con las pestañas, como obligando a mi mente a recordar nuestro amor bajo las sábanas. Y a fe que lo conseguiste. Cualquier venganza, pero no venganza de enemigos. Cualquier maldad, pero no maldad de mujer. Tu mirada me atravesó e hirió, hasta querer desplomarme.

Y volviste a mirarle, consciente, feliz incluso, del dolor infligido, como si hubieras cometido alguna pueril travesura que mereciera ser castigada. Yo tan sólo quería abandonar la estancia. Olvidar la imagen de tus labios. Olvidarte. Pero resulta difícil curar las heridas del amor: Suelen clavarse en el quinto espacio intercostal, y al extraerlas a menudo el corazón deja de latir, peligrando la propia vida.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Non nobis Domine, sed nomine tua gloriam



Continué en barco hasta Tiro. Allí debía buscar un contacto de la congregación cristiana de Pablo de Tarso. Milites Christi, nos había llamado el papa Gregorio VII. La madre que lo parió. Se nota que el Santo Padre no se dió una vuelta por Tierra Santa. Decían que la ciudad se asemejaba a Cádiz por su forma, gentes y modo de vida. Podría ser. El puerto esta abarrotado por miles de personas con una visible prisa que iban de un lado para otro, cargadas con todo tipo de objetos. Voces en distintos idiomas, músicos con instrumentos que producían sonidos estridentes y  nadie esperándome en puerto.

O eso pensaba yo.

Apenas avancé treinta pasos por la vía principal de la ciudad esquivando puestos, comerciantes y olores a especias antes de que me pusieran la mano en el hombro. "Non nobis Domine" dijo una voz femenina. "Non nobis Domine, sed nomine tua gloriam" respondí yo. "Quo vadis?" continuó. Me giré con la intención de decirle que no tenía ni idea de adonde me dirigía, pero seguro que ella sí. Y en aquel momento la fe volvió a mí, con tan sólo mirarla a los ojos, creadores de recuerdos imborrables. 

Dejando a un lado su belleza, descubrí en su vestimenta el distintivo de la Orden de los caballeros del templo de Salomón, y el águila del Sacro Imperio Germánico. Los Allemanen estaban de nuestro lado. Que alegría. Le expliqué el nombre de mi contacto se llamaba -como no- Pablo. Para mi sorpresa, el barco comercial hacía el trayecto Tiro - San Juan de Acre de manera más o menos regular, así que mi llegada resultó ser de lo más previsible. La seguí a través de calles estrechas y olores no tan agradables mientras me explicaba -siempre mirando al frente- sus años de amistad con Pablo, cuyo intelecto al parecer iba a la par con su introversión. Me abrieron la puerta de la congregación. Me asombró encontrar una Caput Draconis en la entrada, pareciome un elemento decorativo demasiado pagano y me quedé ensimismado mirándolo. Sólo había oido leyendas, nunca había visto un cráneo tan de cerca.



"Pablo te recibirá ahora" dijo, desapareciendo por un pasillo. Y al hacerlo, descubrí que me había enamorado de ella, de su mirada, de la dulzura de sus palabras. Sus finas facciones eran la razón por la que la palabra hermosura fue inventada.  En aquel momento olvidé por completo mi misión, la guerra, las cicatrices de mi cuerpo, la razón por la que estaba allí. Tan sólo rememoraba nuestro encuentro una y otra vez, como imbuido por el mundo de los sueños. Tan de felicidad me colmó y tan absorto estaba en mis pensamientos que no noté que tenía a alguien detrás hasta que la punta de su espada presionó mi espalda.

martes, 24 de noviembre de 2015

Piedras y palabras



Toqué la pared del castillo. Las yemas de mis dedos me transmitieron frialdad, aspereza. Justo como me sentía: Frío, aspero, inerte, como si Sintiera la cercanía de la muerte.  Y no era por saberme perseguido por mis enemigos por lo que mi respiración se entrecortaba. Era por culpa de una mujer, que bien sabe Dios que el amor puede producir más daño que la espada más afilada. Uno de mis fieles servidores, sujetando un candelabro, entró en la oscura estancia, en la que apenas se podían divisar las siluetas por la falta de luz: La tormenta se acercaba. Le ordené que entregara el sobre lacrado una vez llegara a San Juan de Acre, a quien el ya sabía. El dudo de si sería capaz de encontrarla. Le indiqué que se hospedaba cerca del campamento de los hospitalarios, en el norte de la ciudad vieja. De seguir viva, estaría allí. El mensaje era claro. Era la negación de mi amor por ella:


 "Quizás si erais vos, pero no nuestro momento. Ahora se que abrazados bajo los rayos del sol del desierto, día tras día, mentíais sobre nuestro amor. Cada Te quiero que emanaba de vuestros labios no escondía sino la maldad propia de los enemigos. No puedo amaros por principio y por ser vos quien sois. Llegasteis a sobresaltarme con cada mirada, con cada negación que afirmaba, parecíais poseer la inocencia de una chiquilla y, mientras tanto, en vuestro corazón, sembrabais la semilla de la traición. Mientras escuchaba vuestras palabras olvidaba la tristeza de la guerra, el sinsabor de mi existencia, y me hacíais soñar. Fuí tan feliz como en mi más tierna juventud, vuestra mirada me guiaba. Quizás sea este el mayor pecado: El parpadeo de vuestros ojos engañando a los míos". Negar mi amor por ella me dolía más que todas las heridas recibidas en combate. "Ahora debo olvidaros para realizar la tarea que Dios me ha encomendado. Hicisteis bien vuestro trabajo: Vuestro veneno se halla mi corazón, y yacer con otras no sirve como antídoto. Al menos me vengaré en las batallas que han de venir, cada gota de sangre derramada, cada vida que envíe al señor me hará olvidar vuestro falso elixir de felicidad. Debí apartar la vista del hechizo de vuestra hermosura, no debí fijarme en belleza ajena, pues bien es sabido que muchos por la belleza de una mujer se extraviaron. Utilizaré la ira que en mi corazón cultivasteis para ser aún más despiadado con nuestros enemigos, podéis estar segura. Que Dios os Juzgue

VALE. "

viernes, 13 de noviembre de 2015

Ahuyentas mi soledad

"Talvez por não saber falar de cor, imaginei." (The Gift)


Has escrito en la pared mi nombre, asegurando que me amas. No fuí capaz de articular palabra desde el momento que reconocí tu letra. Y desde entonces estoy inquieto esperando cada uno de tus gestos. La luz del Sol calienta mi rostro, y yo, abrazado a tí, pierdo el sentido del tiempo y del espacio. Puedo mostrarte mi amor en el reflejo del sol, esperando el roce tus labios con los ojos cerrados, ese remedio que acaba con mis penas, esas manos que sujetan las mías y ahuyentan la soledad en la que mi corazón se hallaba. Me pides que oiga una canción que habla de nosotros y yo te contesto: No me hace falta canción alguna. Quiero la melodía de tu voz como banda sonora de mi vida. Las canciones duran minutos y yo te quiero para horas, para todas las que nos quedan por vivir. Andamos en silencio entre flores y hojas caídas. Una relación atípica pero hermosa, como el otoño por el que paseamos nuestro amor. Te siento temblar mientras aprietas mi mano con fuerza, ralentizando nuestro paseo en un intento de parar el tiempo. No hace falta que lo pares mi amor, tan sólo has de vivirlo conmigo. No me hace falta despertar del sueño cuando el sueño eres tú. 



viernes, 30 de octubre de 2015

Nunca más vuelvas a hacerlo, nunca más

Nunca más vuelvas a hacerlo. No me abandones más. No dejes días sin depositar mi amor en tus labios. Me enfadaré como vuelva a estar tanto tiempo sin sentir tu abrazo, sin sentir tu respiración cuando esté dentro de tí.  Mostraré enfado por tu ausencia. Ya no hay excusas: Nos amamos sin hablar, en silencio, sin comprender, como sólo se aman los locos y los adolescentes. Sigamos pues, con esta pasión, a ver por que camino nos lleva. Me preguntas "¿Por qué estoy tan agusto contigo?" y yo te respondo sonriendo, sin palabras. Ví el brillo de tus ojos cuando me miraste por primera vez, no me hace falta más explicación que esa. Nunca más vuelvas a preguntarme que si quiero que te quedes. Quédate en mi vida y en mis sueños, los eróticos que me provocas mientras duermo y los de futuro que quiero compartir contigo despierto. Nunca más vuelvas a decirme si me siento bien a tu lado. Lo sabes de sobra al posar tu cabeza sobre mi pecho y oír mi corazón. Pero sé, sé que te gusta escuchar mi felicidad emanando de mis labios cada vez que de tí hablo. Si esa es la razón de tan repetitiva pesquisa, perdonada estás. Más no vuelvas a hacerlo. Nunca más. 

lunes, 19 de octubre de 2015

La intensidad del amor acorta los momentos

Despertar de la manera más maravillosa posible: Deshaciendo la cama entre bocanadas de aire y dormitar de nuevo, esperando a que el sol de mediodía con su fuerza devuelva a nosotros los amantes al mundo de los vivos. Tu sabes darme la energía para que aprovechemos cada segundo de luz, cada instante de claridad. Nuestros cuerpos hacen el resto. La felicidad son esos minutos entre respiración y respiración. Siento que me miras y que sonríes con los ojos cerrados. Y la intensidad de nuestro amor acorta los minutos. Las manecillas del reloj van muy rápidas, entre conversaciones secretas de enamorados. Parece faltarnos más el tiempo que el aliento. Hace unos minutos era mediodía, y ahora parece que te conozco desde el comienzo. Pronto oscurecerá y la ansiedad hará acto de presencia, consciente de que las almas se entristecen por la ausencia de la persona amada. Pronto oscurecerá y no te tendré entre mis brazos, pero cimentaste mi corazón, perfumaste mís sábanas con tu esencia y ya no duermo sólo, sino con tu recuerdo, mientras tanto las manecillas del reloj vuelven a ralentizarse, esperando la unión de nuestros labios para volver a esprintar. 

martes, 13 de octubre de 2015

Todavía hay princesas en castillos

Subiste por la almena de mi corazón,  y allí te quedaste abrazada. Parecías disfrutar del sonido de mi respiración y buscabas con ternura mis labios, interrumpiendo mis sueños, que son los tuyos. Todavía hay princesas en castillos, ocultas, sin esperar príncipes que las rescaten, simplemente buscando que un hombre acompañe sus días desde el respeto y las caricias, desde las risas y la alegría de vivir. Otras veces hay que llevar a las princesas a un castillo para que descubran su linaje, para que la magia haga su aparición, pues normalmente no habitan en ellos. Sin más interferencias que las campanas de una lejana iglesia lejana o el ruido de los pájaros, fuimos por momentos dos nobles en su luna de miel, entregados a un hedonismo recalcitrante, y cuando por fin descansamos, el mundo pareció dormir con nosotros. Ni siquiera la luna nos acompañó. Decidió esconderse para no interrumpir nuestras artes amatorias y posterior reposo. Saborear el romanticismo más que sentirlo. Sentir el ardor interior al mirar a los ojos, ese sabor métalico y afrutado de una copa de vino bebida entre sorbos de pasión. ¿Quien amó así nunca? Nadie amó así siempre.

lunes, 12 de octubre de 2015

Castillos reformados

Como quien no quiere la cosa y pareciendo que estaba investigando mis orígenes familiares, me hospedé en un Castillo burgalés reconvertido a hotel, mandado construir por unos señores allá por el siglo XV. Penitenciados por el Santo Oficio, pronto decidieron que más valía convertirse al cristianismo, porque, de lo contrario, les iban a cortar algo más que el prepucio. Eso sí, mantuvieron sus privilegios y señorios (eran unos trepas) hasta su supresión en 1811 por Las Cortes de Cádiz, y reproduciéndose (sobre todo, por el nuevo mundo) como si no hubiera un mañana.
Pese a que quizás fuesen unos marranos en el sentido literal (dicese de los judíos conversos que mantenían los ritos de su religión original) no creo que lo fueran en el figurado. Y mucho menos que gustaran de decorar las habitaciones con cuadros de mujeres desnudas, cutres y de mal gusto (la habitación disponía de 3 de estos cuadros, a cada cual más horrendo) Eso y la música de Alborán en la recepción del hotel me hizo pensar que mis "antepasados lejanos" se estarían revolviendo en su tumba. 

No me jodan el medievo, coño. 


viernes, 9 de octubre de 2015

Invierno y mentiras del amor

El sueño del invierno siempre es el más placentero. Al principio de mi vida, envuelto entre edredones, me creía inmortal. Nada malo podía suceder si allí me quedaba. Fuera nevaba copiosamente, con tono gris centroeuropeo. Cuando crecí descubrí que las palabras más hermosas y más tristes se podían decir en horizontal, y que, las más importantes, también se podían decír bajo de las sábanas, entre susurros. Suelen ser una repetición de falsas promesas, sobre todo cuando les añadimos un para siempre, pues ni somos inmortales ni nuestro amor lo es. A pesar de eso, repetimos una y otra vez las mismas palabras, amante tras amante. Y si hay algo más surrealista que pronunciar un siempre, es pronunciar un nunca. Matadora resulta la combinación de ambas mentiras: "Nunca he amado así a alguien, te querré siempre". La ventaja de haber pasado parte de mi vida entre climas extremos, es que desde el comienzo descubrí lo efímero de la vida. Y si la vida era tan efímera, que no sería el amor. Por eso cuando pasé la primera noche de mi vida llorando por una mujer, incapaz no ya de dormir sino de respirar, no me pilló de sorpresa. Compungido, odié la mirada que me conquistó, las palabras de amor, y las mentiras, refugiándome en la música clásica, varios de los cuales habían sufrido, y mucho, por amor. Beethoven, mandando cartas a su amada, la mujer de un mercader con cuatro hijos, relación que por su propia vergüenza no continuó. Chopin, débil, enfermo y enamorado de una George Sand que le hacía sentir inferior, y que escribió su historia de amor en una novela, donde lo cuidaba "como un gatito enfermo". Mientras el componía las nocturnas, probablemente una de las más bellas composiciones de la historia de la humanidad. "Solo despertará cuando su corazón hoy dominado por la cabeza le produzca demasiado dolor. Que Dios la guíe y la proteja, pues no sabe distinguir entre un afecto verdadero y una adulación". Dijo él. 





miércoles, 7 de octubre de 2015

No tengo remedio, ni lo quiero tener

No tengo remedio ni lo quiero tener. Harto, estoy harto. De tu espionaje. De haber arrojado mi alma perdida al mar una noche de agosto. De que no me dejes amar a mi rubia en la paz y sosiego que requieren las artes amatorias. Rubia que es mucho más alta, guapa y lista (esto último no era difícil) que tú. Comenzar la mañana entre coches. El gris del tráfico me distrae. Bloqueados por las nubes, vaya metáfora para un lunes. Nacemos, cada uno, en nuestra burbuja individual -pienso- y evitamos toda cercanía humana. Forzamos la realidad. Me llega, de nuevo, una notificación tuya. La borro sin leer. Principe pío. Me siento como Martin Santos en tiempos de silencio, pero al revés. Me voy por Principe Pío. Me voy de Principe Pío. Harto de mis propios pensamientos, algo tendré que principiar. Ayer tuve tres orgasmos, tres: Huesca, Zaragoza y Teruel. Nunca me dijiste si te gustaba la jota aragonesa, pese a haber visto caer el gordo con dos aproximaciones. Que más da. Que jota aragonesa ni que ostias. Yo estoy con mi rubia y muy contento que estoy con mi rubia, y con los tres orgasmos que me dio ayer. Tres, como el compás de 3 por 4, la métrica de la música barroca, de los scherzos, del Rhythm&Blues. Tu no sabes lo que es un scherzo, y mucho menos entiendes de música Barroca. Bach era un genio. Y Tocata y fuga mi composición favorita de él, como bien pudiste comprobar. Una maravilla. Tras mi huida, en el Taxí, principiando, sonó en mi interior el Allegro molto Vivace de la Estación de Otoño de Antonio Vivaldi. El Otoño comienza, y con él, desaparece tu recuerdo. Las hojas caen, y a tí, se te cayó la careta. En mi interior ahora suena el invierno, la estación de la libertad.


jueves, 1 de octubre de 2015

No me leas más, no quiero que me leas



No me leas más, no quiero que me leas. No quiero que leas mis versos al amor, porque ni siquiera mereces leerlos. Deja de leer mis palabras de madrugada. La noche es para dormir y para hacer el amor, y tu sólo sabes de lo primero. Las tres de la mañana no es hora sino de malas noticias.  Deja de despertarte con mis letras. Quisiste hacerme daño causándome calor por fuera mientras me dejabas frío por dentro, pero no lo lograste, y, fracasado tu intento de maldad, me lees como si lo que escribiera fueran epítetos dirigidos a tu persona. No te esfuerces en pedir perdón. Eso sólo está al alcance de las personas nobles, y tu eres más de gases nobles. No me leas más, no me dediques ni un minuto de tu tiempo, no es necesario que recuerdes tus orgasmos fingidos mientras pronunciabas pronombres posesivos y se oían sinfonías oscuras. Mis versos tienen demasiado volumen para que los puedas escuchar, y oídos en susurro resultarían incomprensibles para tu malvada mente. No me leas, no quiero que me leas, aun me quedan vicios por perfeccionar, encontrar todas las razones del mundo en dos letras: Un Tu pero sin tí. Y ¿Sabes? Lo voy a lograr. Voy a lograr todo lo que quiero, porque me quiero, porque la vida es muy corta para acumular ojalás, porque quiero deshechar de mi vida tres cosas: Actitudes que duelen, cosas que confunden y orgullo que distancia. El amor siempre brilla en mi interior, no he de ir en su búsqueda, así que por favor, no me leas más. 

martes, 29 de septiembre de 2015

Perdona que quiera Bloquearte, no contactarte

Perdona que quiera bloquearte, no contactarte. Estoy entregado al amor, a la alegría de una mujer que desea estar conmigo y con nadie más, que me dedica todo su tiempo. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, pero tengo el corazón alicatado hasta el techo, y quiero alguien que me haga una cenefa a besos. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, porque de la ansiedad y de la infelicidad he pasado a la felicidad y al sosiego. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, porque cuando yo me enamoro de una mujer, sólo le pido que me abra la puerta, para poder verla y tener un par de hijos.Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, porque a ciertas edades uno busca el futuro tranquilo y no sólo la inmediatez del placer. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, porque hay seres que incapaces de amar, que dan falsas esperanzas a los que sí amamos, archienemigos de los soñadores. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, porque tienes cara de aferrarte a cualquier pasamanos, de fingir mareos y ataques de gatos imaginarios. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, porque contigo viví emocionado por cosas que no pasaban y casí destruyes al niño que llevo en mi interior. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte, porque al final todos queremos lo mismo, alguien con quien cantar a voces nuestras canciones favoritas. Perdona que quiera bloquearte, no contactarte. Y no te pongas presuntuosa, no quiero olvidarte, así sabré que una vez me equivoqué y como no volver a equivocarme.  

sábado, 26 de septiembre de 2015

Voy a congelar tu frialdad, cabellos de trigo

Tu ausencia se apodera de mi cuerpo como si de una gripe fortísima se tratara: Hay fiebre en mi interior, me cuesta respirar y sollozo. Todo al mismo tiempo. Pero a tí te da igual. Se que que te da igual. ¿Sabes? Voy a esperar tus caricias, voy a congelar tu frialdad haciendo de tus manos la mejor pluma con la que escribir mi piel. A distancia todo es precipicio o paisaje, no puedes diferenciar el horizonte, y es ese desconocimiento, destructor de esperanzas, la definición de melancolía en estado puro. Encontré un imperdible en mi habitación, que te dejaste cuando me sacaste de mi cordura y me llevaste a tu abismo. Desde entonces mido la importancia de las cosas en lo que duelen al apagar la luz, la oscuridad como termómetro de sentimientos. Desde que me viste temblar, y en vez de taparme, te desnudaste conmigo, no hago más que soñar despierto con el trigo de tus cabellos, con la belleza de tus ojos, -los más hermosos que jamás ví, por como miras al mundo- Y en mis recuerdos, huyo de mi mismo y huyo contigo, fuente de mi felicidad. Maldita sea tu ausencia. Horas que se convierten en días, y mi único deseo es cerrar los ojos y que pase el tiempo para susurrarte palabras de amor en privado, y, privados de ropa, oir tu respiración donde siento nostalgia, entregarte mi deseo y hacer desaparecer anhelos. Eres mi emoción, te entrego mi corazón en bandeja de plata. 

sábado, 19 de septiembre de 2015

Sinatra como fábrica de sueños

La música es como un preludio del amor. Un día, sin saber cómo, me encontré rodeado de adultos vestidos como para una boda. Todos miraban atentos al escenario. Un señor con pelo gris cantaba y agitaba los brazos. Desconcertado primero por la cantidad de personas que me rodeaban, la música de la orquesta y la del cantante fueron calmando mi ánimo. Mis padres me miraban de vez en cuando, como para saber que seguía ahí. Por eso, cada vez que escucho I've got you under my skin recibo de nuevo ese latigazo por todo el cuerpo, que me traslada en cuerpo y alma 30 años atrás. Y ese sonido de orquesta y su voz, ha perseguido mis sentimientos desde entonces: Ese baile de notas. ese todo el mundo ama a alguien, que parece melancólico y maravilloso a la vez, el ritmo de su música y su voz, que parece descender y ascender como el viento, como si no fueran de este mundo. Pocas cosas más maravillosas existen que bailar con su música acompañado de la mujer amada. Es conseguir parar el tiempo. Aparecen los cuentos de hadas, si eres joven de corazón. Quizás por culpa de él sigo siendo un soñador, y probablemente lo seré siempre. Quizás por eso sé que la mujer perfecta aparecerá con su música, sin duda, y bailaremos juntos durante horas sin decir una sola palabra, porque así es como se fabrican los sueños. Lo más hermoso que aprendemos en la vida es a amar y a ser amados. Y yo no voy a olvidarlo. 

martes, 15 de septiembre de 2015

No hacer desayunos - esta paz ahora esta paz ahora

La habitación olía a vinagre de manzana, Las miradas de deseo y los besos sustituyeron cualquier conversación. Y volví a entrar en el cuerpo de una mujer. Disfrutar de sus caricias sin fin, de los besos, del amor. Sin largas esperas, sin conversaciones anodinas, sin llamadas absurdas, sin mensajes que no llegan. Sin personas que interrumpen. Sólo placer: Desnudar despacio, anudar despacio, respirar de manera entrecortada, realizar movimientos repetitivos y lentamente, acelerar, subir la intensidad del amor, olvidarse de uno mismo, envolverse en el universo del placer. Dejarse llevar. "Donde estaba este cuerpo anhelado tanto tiempo, como lo dejé escapar" . Nuevo, distinto, con aroma floral como si fuera un buen vino. "¿Por qué me dejé engatusar por la perversión de quien no me quería, si podía tener esto? " pensé. Que maravilla. La ropa desperdigada por el suelo, y aquel monumento que parecía cincelado por el mismísimo Miguel Angel, libre como el viento, se entregó en cuerpo y alma a mi querer. Me desintoxicó - Si es que quedaba algo - de la perversión de la mujer anterior, y, entre susurros, -sabedora de su poder- pronunció palabras de amor que probablemente sólo iban a ser verdad durante aquel instante, para acelerar mi pasión. Tras el amor, las conversaciones y las caricias se sucedieron. Breves, con medias sonrisas. Preguntas personales, información que, desnudo por fuera, me desnudaba por dentro. "Eres muy hermosa, rubia" musité. "Gracias" respondió con voz queda. Se tenía que ir. Tenía prisa. "Mejor" respondí, "He decidido no hacer desayunos jamás" "¿Qué?" preguntó ella, sin entender el alcance de mis palabras "No, Nada" respondí. Pasa un buen día. Y pese a la brevedad de aquel encuentro, que aseguro se repetiría, volví
a recordar a Benedetti;

Mi soledad ha aprendido a ostentarte. 
Esta noche, otra noche 
tú estarás 
y volverá a gemir el tiempo giratorio 
y los labios dirán 
esta paz ahora esta paz ahora. 
Ahora puedes venir a reclamarte, 
penetrar en tus sábanas de alegre angustia, 
reconocer tu tibio corazón sin excusas, 
los cuadros persuadidos, 
saberte aquí. 

He conservado intacto tu paisaje 

pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, 
sin que tú le prometas horizontes de niebla, 
sin que tú le reclames su ventana de arena. 
Puedes querer el alba cuando ames. 
Debes venir a reclamarte como eras. 
Aunque ya no seas tú, 
aunque contigo traigas 
dolor y otros milagros. 
Aunque seas otro rostro 
de tu cielo hacia mí.



domingo, 13 de septiembre de 2015

Libre de la perversión y de la sinceridad de una mujer

Como si de un guión de mala calidad se tratara, la sinceridad, resultaba ser una cualidad sobrevalorada entre las sábanas. ¿Cuantos te quiero, cuantos te querré siempre, cuantas promesas de amor incumplidas?  "Las relaciones perfectas no han de ser para siempre, sino parecerlo" parecía decir. Las mentiras pronunciadas por sus labios iban y venían, una detrás de otra. Con razón parecía mirar siempre por la espalda, como si un fantasma la persiguiera, la perseguían antiguas ideas de amor, que nunca existieron sino en su imaginación: Ese amor que por su ausencia brillaba, pero ella así lo llamaba.  Lo llamaba amor, pero era placer, no sentimiento. Muchas veces se confunden, parecen venir de la mano. No era el caso. La realidad era otra: El amor es preocuparse por la otra persona y soñar despierto, estar inquieto por no tener cerca a la persona amada. Ella sólo pensaba en sí misma, y  en el placer que mi persona le proporcionaba. Nunca me quiso, sino como extensión de su ego infinito. Y eso duele, hasta que el corazón despierta. Entonces se descubre el no amor, se descubre su egoísmo, lleno de preguntas infinitas. -No me amaba a mí, sino a la idea que yo le proporcionaba de sí misma- Comencé a escapar de ella, al principio en mi mente, una vez, otra vez.. Otra vez.. Pero aquella chiquilla me daba pena. Iba a quedarse sola, sin nadie le explicara que su yoísmo, -impropio de una edad adulta - minaría cualquier relación futura, y que una mujer puede exigir tanto como atractiva resulte en conjunto, no como atractiva se crea que es.

Sudor y lágrimas costó despegarse de tal perversión, de aquel tono lamentoso que decía que no podía vivir sin mí. "Claro que puedes" -pensaba yo- "Si yo para tí no existo, sólo soy un holograma al que pides piropos y placer, no te importo lo más mínimo. Para mi más que historia, eres Escoria, (cosa vil y de ninguna estimación, dice el diccionario) pero no lo sabes".

Pero un buen día descubrí en uno de sus armarios un par de zapatillas de hombre. Al cogerlas para mirarlas con más atención una nota cayó al suelo. Su título: "Para el próximo". Era una nota escrita a mano, en un pequeño papel de cuaderno. En ella describía todas y cada una de las situaciones que yo estaba soportando en el cautiverio de mi relación. Aquel pobre hombre había vivido el mismo sufrimiento, el mismo ninguneo y la misma perversión de aquella mujer, en un periodo de tiempo más dilatado en el tiempo, eso sí. Inteligente, silenció, se guardó las opiniones para sí mismo y un día, sin previo aviso, probablemente decidió escapar. Aquella nota resultó decisiva para hacerme huir de la Diosa de la Perversión. Era una señal clara. Guardé la ropa en mi mochila y llamé a un Taxi.  Me sentí aliviado y feliz, como si acabara de hacer el amor. Y es que la libertad, es el don más preciado que nos ha dado Dios, ya lo decía El Quijote.

Su alma quería con desgana, y parafraseando a Benedetti, "Si quieres con desgana, y a pesar de eso, te salvas, entonces, no te quedes conmigo".

No te Salves 

lunes, 7 de septiembre de 2015

Para cuando despiertes

Para cuando despiertes, serás melancolía en mis sueños. Serás bondad infinita y camino por recorrer. Tus caricias serán recuerdos que dan sentido a mi vida, magia de tus dedos que pervive en la memoria de mi piel. Tus palabras, susurros de amantes eternos que rellenan los silencios de noche.

Para cuando despiertes, yo, sin visitar todavía el mundo de los vivos, estaré reviviendo la última imagen que tuve de tu cuerpo, el arqueo de tu espalda provocado por el espíritu del amor que te posee y que de felicidad te colma, los besos que paran el reloj de mi corazón.

Para cuando despiertes, la luz cegadora acompañará tu mañana, mientras a mi me acompaña el brillo del amor de dieta variada, alimentando presencias, caricias y ausencias. Todas tomadas varias veces al día y en pequeñas cantidades, no sea que tengan celos y rompan la perfección de nuestro querer.


Para cuando despiertes, yo te seguiré echando de menos entre ensoñación y ensoñación, cuando mi mano busque tu cuerpo y no lo encuentre, cuando mis labios busquen los tuyos y sólo entretengan el aire, cuando, al respirar, me falte tu aliento. ¿Aliento o amor? Da igual, no puedo vivir sin tu presencia como no puedo vivir sin aire.Ya deberías saberlo

martes, 4 de agosto de 2015

Amor, sin necesidad de mayúsculas

Y soñar despierto. Soñar que estás tumbada sobre mi pecho, cantando en un susurro, envuelta en mi abrazo, sentir que el tiempo no se para.  Sentir que el tiempo no importa. Que tú, evocadora de sentimientos puros, un día decidiste hechizarme con tu sonrisa, y desde ese día, vago, atontado, esperando que gires la cabeza una vez más y me ilumines con tu alegría, que hagas temblar mi corazón. Sentirse una criatura hedonista por un instante, cuya única preocupación en la vida en no tenerlas. 


No poder dormir, incapaz de escapar del recuerdo de tu mirar. Intentar cerrar los ojos, evitando la tormenta de sentimientos, buscando una coraza para evitar el dolor, ese que inevitablemente llega por la ausencia, y no poder hacerlo, preso de la marca de tus labios sobre los míos, atado a la energía que tu querer.
Eso es amor, sin necesidad de mayúsculas. 

martes, 21 de julio de 2015

Ensoñación - O no

Congoja.

Sujetándole la mano, pude ver, de manera nítida, mi imagen en las pupilas de ella. Habitaba en ellas una mirada limpia. Comencé a escucharla,  su lenguaje claro, sus anécdotas. Es lo maravilloso de las relaciones humanas -y en particular, de las relaciones de pareja- redescubrir el mundo a través de los ojos de otra persona. Hablaba de educación emocional, de matemáticas, de sentimientos, de amor. Y yo mientras, mientras me perdía en sus ojos, me iba enamorando lentamente, segundo a segundo. Sin darme cuenta. Quizás hable demasiado -como siempre- pero ella me miraba, atenta, escuchaba cada palabra, sonreía dulcemente una y otra vez. Repetía lo que yo decía si opinaba lo mismo, como si lo estuviera memorizando. Mis historias no parecían incomodarle por muy extensas que fueran. Parecía disfrutar con cada detalle, con cada sílaba que salía de mis labios, me miraba con tal atención que me iba poniendo más y más nervioso. Mi forma de combatir los nervios es hablar más y más. Así que mis palabras parecieron tornarse en un programa de radio aderezado con movimientos de manos y brazos. 

Y De pronto, apareció un piano. 




El amor es esa fuerza tan poderosa que nos atonta y nos transporta a un mundo perfecto. Al igual que el buen cine, ese en el que durante dos horas los problemas son de otros, sentir el amor, hallarse junto a la persona amada hace desaparecer, por un instante, todas las preocupaciones y todas las dificultades que la vida entraña. Por eso pasa el tiempo tan rápidamente, como si estuviéramos en otra dimensión. Quizás es otra dimensión. Y cuando llega la hora de despedirse de la persona amada, aunque sea sólo por unas horas, el pulso acelerado no cesa. Nos envuelve una leve ansiedad. No queremos dejarla marchar. Segundos que se convierten en minutos. Minutos que se convierten en horas. Esa sensación de irrealidad. 


Algo maravilloso. 



miércoles, 17 de junio de 2015

Soy Amor

En uno de los mejores veranos de mi vida, dispuse de 3 meses para hacer lo que quisiera. La libertad es felicidad. 

Y estaba ella. 

Ella se mantenía ausente seis días por semana, y su día de descanso era mi día de placer. Llamaba a mi puerta con golpes suaves y comenzaba un ritual que se repitió durante semanas y meses: Traía el desayuno y la pasión hacía el resto. Entre acto y acto recalentaba el café. Nunca me pregunto que éramos ni hacia donde iba nuestra relación. Que relación. Un día a la semana su cuerpo se fusionaba con el mío en una armonía perfecta, sin hablar de si misma demasiado, sin dar detalles. "Eres amor" musitaba entre caricias. "No se que significa eso" respondía yo.

Por supuesto que lo sabía.

El verdadero amor puede causar congoja por ausencia, pero no dolor. El verdadero amor se disfruta
en pequeñas dosis, en momentos breves e irrepetibles. Y yo tenía la capacidad de reproducir ese efecto y de amar con esa libertad. No todo el mundo puede -pero esto lo descubrí más tarde- La mayoría siente el amor como una exigencia, como algo que le corresponde por derecho, como quien firma un contrato. Ella no hacia desayunos, los traía y antes del siguiente desayuno había desaparecido de mi lecho. Nunca pregunté hacia donde iba ni porque no quería compartir conmigo
dos desayunos seguidos, por miedo a que la magia se rompiera. 

Podría ser egoísta. Podría decir que ella ponía las reglas del juego y que yo era una simple ficha en un tablero imaginario. No. Ella buscaba mi amor sin condiciones y yo sin condiciones se lo entregaba. Que difícil es eso, constaté años más tarde. 

Comenzó su último año de Universidad, y -rompiendo las mismas reglas que ella misma había impuesto- Me invitó a desayunar en la cafetería de la facultad. Apareció sonriente, con bata blanca y gafas. Le devolví la sonrisa, pero no pasé de ahí. 

Ella, con ese simple gesto, comenzó la normalidad que destruyó todo: Hice preguntas abiertas y ella respondió dándome explicaciones de su vida. Explicaciones largas y cargadas de detalles innecesarios y poco interesantes, que nada tenían que ver con el amor. De repente, me di cuenta que estaba hablando con una completa desconocida y que aquella conversación no me interesaba en absoluto. De toda su plática, sólo fui capaz de captar que al día siguiente se iba a Toledo a casa de sus padres. Probablemente volvió de aquel corto viaje, pero no la volví a ver. 

Ella no quiso contactar, consciente quizás de que la magia había durado un verano. Un verano en pequeñas dosis de 8 horas una vez por semana. Y sin darme cuenta, nos habíamos curado los dos del amor mutuo. 

Había que buscar otro amor, y otro trata-miento. Porque soy amor. 


martes, 9 de junio de 2015

El Disco Azul

Recuerdo el Disco Azul.

El primer recuerdo discográfico del que fui consciente fue el disco azul de los Beatles. Mi padre lo tenía en una cinta blanca con letras azules y el dibujo de una manzanita. Lo ponía aproximadamente unas 3 veces por cada viaje largo en coche. Por alguna extraña razón, un buen día dejó de ponerlo hasta un frío 8 de agosto de 1987. Habíamos cruzado Europa en un coche de alquiler desde Conil de la Frontera hasta Munich. Dos mil setecientos cincuenta kilómetros en apenas 3 días. Podíamos haber ido en Avión, pero mi padre decidió que aquello tenía que ser una experiencia vital para mí, con lo cual alquiló un Ford Sierra, llenó el maletero de Queso Manchego, Aceite de Oliva y una pata de jamón serrano -parecíamos contrabandistas- y allí comenzó la andadura, que termino el indicado día ocho de agosto.

Tras llegar de madrugada, la sorpresa se hallaba en el garaje de aquel piso inmenso. Un Opel Kadett Tiffany Azul metalizado. Mi madre se quedó dormida y mientras mi padre me llevó a darme una vuelta con el coche de Moda. Al arrancar, la cinta se puso en marcha. Fue como si me hubiera estado esperando durante años. Por eso, para mi Munich es Penny Lane, Strawberry Fields forever´, Come Together. La primera vez que fui por una autopista sin limitación de velocidad y la primera vez que fui consciente de la música que oía, me sabía las letras y las recitaba como si fueran canciones de la iglesia. En Alemania mi padre compró la discografía completa de los Beatles:

Living is easy with your eyes closed,
misunderstanding all you see

martes, 2 de junio de 2015

I need your love




¿Necesitamos el amor por las canciones? ¿Nos hacen las canciones amar? Mis amores siempre empiezan en otoño y terminan en verano, después de varios ciclos. Al recuperar la libertad sientes, a la vez, alivio y congoja. La incertidumbre se alivia entre copas de vino con amigos. Las risas inundan la estancia al intercambiar experiencias, experiencias que se repiten, una y otra vez, en la boca de los comensales, como el bolero de Ravel. La misma melodía a distintas escalas. Mujeres que te acusan de haberlas dejado embarazadas sin haber estado embarazadas y, a veces, sin haber mantenido relaciones. Mujeres que amenazan con el suicidio si las dejas. Mujeres que forcejean con tu móvil para ver los mensajes, buscando infidelidades. Hablo con Manuel y Oscar, dos viejos amigos cuyo tema de conversación siempre termina siendo el mismo. Frustados, divorciados no de las mujeres sino del amor, en el que vuelven a caer una y otra vez. Me invitan a que les acompañe a un club a seguir con el alterne, y yo insisto que no puedo, que quien de putas gusta y zapatos gasta, siempre va descalzo y nunca tiene nada. Repetimos el consejo de mi viejo, como si fuera un mantra. "¿Por qué pagar para vestir a una mujer cuando puedes pagar por desvestirla?". Nunca lo he aplicado, pero lo entiendo muy bien y me voy a dormir. Cuando, con ocho años descubrí  que mi padre mantenía una relación con nuestra casera, una mejicano-alemana pelirroja y de ojos verdes y profundos, los miré sin entender. Ella estaba sentada en el mueble de la cocina, y el la abrazaba mirándola a los ojos. Mi madre estaba trabajando, y yo miré un sólo segundo y volví a mi habitación. Había ido probablemente a buscar alguna confirmación infantil de esas que piden los niños a sus padres. Horas después, cuando le pregunté a mi padre, el contesto, "Niño, cuando seas adulto comerás huevos". Años después, cuando en mi primera relación estable, y tras años de relación, me enamoré de otra mujer (en mi caso, sin tomar ninguna acción, tan sólo sufrir en silencio) comprendí las palabras de mi padre, y le llamé al teléfono -Nunca respondía- Horas después me llamó el. Estaba lejos -Como casi toda mi vida- Pero sus consejos solían ser bastantes acertados.

- Te ha entrado por los ojos, nos pasa a todos, y te cansas de hacer el amor con la misma mujer. También nos pasa a todos.

- ¿Entonces, por qué la gente se casa, Father? ¿Siempre es así?

- No hijo no, siempre no es así. Pero las parejas que encuentran su media naranja las sacan hasta por televisión. Con las mujeres nada es fácil. Hazme caso.

Y el cabrón del viejo tenía razón.





jueves, 21 de mayo de 2015

Ni huerto, ni cura: Wanderlust en Elche

Tengo el mal de Wanderlust, la necesidad de recorrer el mundo sin orden ni concierto. Y así acabé en el Palmeral de Elche, un Paraíso tropical en la península Ibérica. Y en el Huerto del Cura, un lugar para el descanso de los sentidos. Cuando sales del recinto y caminas por la ciudad, comienzas a tener la necesidad de volver a él, una Heimweh, un echar de menos el lugar de origen.

Caminar entre la naturaleza es como escuchar una opera de Mozart. como el primer abrazo con la mujer amada, como los besos dados en la oscuridad que evitan sentimiento de culpa. Una vez recorridos a pie varios kilómetros, rodeado tan sólo por el cántico de los pájaros y el susurro de tu amada, puedes sentarte, cerrar los ojos y comenzar una breve meditación, tras la cual sacar como conclusión -por ejemplo- lo estúpidos que somos los humanos, que hemos construido kilómetros de asfalto para luego huir a la naturaleza en nuestros momentos de reposo. Es como si fuéramos a buscar el amor perfecto sólo los fines de semana. Este mundo está lleno de ruido -literal y figurado- , y huimos de él constantemente: Los monasterios budistas tienen normas más estrictas que una cárcel, y sin embargo hay listas de espera para entrar. Yo no podría -tan amante como soy de la libertad y de los espacios abiertos- pero entiendo muy bien la huida de esos llamados occidentales y la necesidad de encontrarse a sí mismos, en un mundo donde la dureza del asfalto tiene más valor que la bondad de los sentimientos, y donde la búsqueda de la felicidad no parece un objetivo a seguir, llegando al punto de no ser capaces de apreciar algo tan hermoso como el Duettino Sull'aria de las Bodas de Figaro.


https://www.youtube.com/watch?v=CQ8ZHilxdm8


Y volver a esa necesidad de descanso pasando también por el estómago. Crear una atmósfera reconfortante en un restaurante está verdaderamente al alcance de unos pocos. Los Oasis existen, pero primero hay que crearlos en la mente del comensal. Así es como en el Huerto del Cura una simple paella de verduras y unas almejas parecían no ser de este mundo. Una experiencia culinaria de primer orden con sencillos ingredientes.

La vida esta llena de sabores sencillos, pero hay que saber encontrarlos.








martes, 17 de marzo de 2015

Matar los propios fantasmas

Expresar por escrito es matar mis propios fantasmas. Que que quería para mi vida, me preguntaron una vez. Quiero celebrar cada amanecer como si fuera el último. Por esa respuesta, conseguí una vez un trabajo reconfortante y bien pagado. ¿Que como sé que esa fue la respuesta decisiva? Porque el director tras darme la bienvenida, me espetó "Así que Vd. Es el que celebra cada mañana como sí fuese la última" A lo cual yo le contesté: "Por supuesto, no sabría vivir de otra manera". "Eso incluye el buen vino, espero" dijo, retrayendo la cabeza y girando los ojos, esperando mi respuesta. . "El tinto, por supuesto", respondí, un poco asombrado de lo informal de la conversación. "¡Buenos caldos los de España, vive Dios!" sentenció él, con acento mejicano.

Fuimos a comer a Alfredo's, que sirven la mejor hamburguesa de la ciudad. Pese a lo simple del plato, resulta toda una experiencia gastronómica. "Así que de escribir gusta", continuó el. "Escribir para mi, don Leandro, es tan necesario como respirar. La Ansiedad me invade sino puedo escribir al menos unas líneas al día. Escribo para escapar. Durante unos minutos mis pensamientos se transmiten a través de mis dedos y todas las preocupaciones desaparecen. Como el rioja este que tan exóticamente estoy maridando con la hamburguesa" "Hubiera pedido una Coors, joven, que paga la empresa, usease yo" contestó y prolongó su investigación "¿Ensayo o novela?" "Jefe, no se si cuando escribo es novela, ensayo o simplemente expresar sentimiento" le respondí. "Cuando el corazón da un vuelco por el amor de una mujer, no distingues amor de enamoramiento sino con el tiempo. Pues cuando escribo me sucede lo mismo. Y cada texto, como cada línea  -como cada mujer, como cada par de labios, como cada copa de vino, es distinto". "Ah, está enamorado entonces. Bueno, bueno, es joven. En Estados Unidos, como bien sabe, nos casamos muchas veces. Yo me casé cuando terminé el college, y luego otra vez hace unos años. La primera era una paisana mía. La segunda, una guatemalteca alegre. Tengo cinco hijos. El mayor de mis chavos ya pronto empieza la Universidad y le tengo advertido: Cuidado con los enamoramientos. Quiera Dios que estudie o dedique su tiempo a escribir como Vd. Las mujeres le llenan a uno la cabeza de pájaros, y el todavía es demasiado joven. 

martes, 10 de marzo de 2015

#Espacio

Mi primera novela versaba sobre el espacio. Empecé a escribirla cuando el amor es un sentimiento de corazón, y tan sólo de corazón. No versa sobre la relación entre el espacio y el tiempo, sino entre el espacio y el amor. Lo primero que desaparece en nuestra mente cuando el amor hace su aparición en nuestro cerebro es la razón. El espacio es una sinrazón, vasta e infinita. Como ya conté anteriormente, tengo el gen viajero. Para mi viajar a la velocidad de la luz sería alcanzar la perfección. El amor es ver la perfección en el otro -aunque naturalmente no exista- Una continua exploración del alma de la otra persona. Siempre me ha costado distinguir entre pasión y amor, y es cuando se apaga lo primero y sigo sintiendo congoja cuando redescubro el amor. A veces sucede a la velocidad de la luz. He soñado con formar parte del descubrimiento de un planeta miles de veces. Permanecer en Estado de hibernación durante años hasta llegar al Sistema Solar más parecido al nuestro, que está en Alpha Centauri. Conquistar el Espacio. Hasta el verbo es el mismo.Un amanecer casi infinito me daría cada mañana la bienvenida. No pondría nombre a lo descubierto, porque, como en el amor, es mejor no ponerles nombre a las cosas para mantenerlas vivas. Y como en el amor, no querría salir de la espiral de sensaciones, saturado de tanta novedad. Quizás viví una vida futura, viajé a años-luz de la tierra, a lugares jamás visto por otro ser humanoñ Tengo una potente imaginación, pero me cuesta pensar que en mis sueños no exista ni un pellizco de realidad. Sólo se que si algún día mi sueño se hace realidad no pararé de tener dejá vu continuamente. Todo me parecerá familiar. Las rocas, los colores, el olor de la vegetación,  la sensación de hallarte a cientos de miles, a millones de kilómetros, están en mi memoria. Hay otros universos, pero están en este. 


lunes, 9 de marzo de 2015

#GenViajero

Los viajeros damos por supuesto que todos tenemos el gen viajero, desear cambiar la vista de tu horizonte constantemente. 


A veces sueño con viajar por los lugares recónditos que faltan en mi mochila. Despierto y miro debajo de mi cama. Cuando leía a Hemingway en mi adolescencia quería poder escribir en una cafetería con la claridad que el lo hacía. 

Y es cierto que el sabor metálico de unas ostras te hacen sentir feliz y con ganas de haber hecho el amor. Tan cierto como que hay playas que tienen recuerdos imborrables. Desiertos llenos de imágenes en nuestra memoria y zonas habitadas por millones de personas que no nos dicen nada. Y sin embargo yo viajo por las personas. Sueño con despertar en un Monasterio Budista en Bhutan, con comer Sushi en Osaka, con alcanzar la serenidad en un atardecer Australiano. Con copular en una Isla griega acompañado tan sólo por el sonido del viento. 

Y ese gen viajero, ese culo inquieto de mi existencia me hace sufrir sentado en mi sofá, haciendo que mi alma se queje a cada minuto pidiendo la adrenalina por lo conocido y desconocido. Canarias, un paraíso tal que atonta los sentidos. Ir de Las Palmas a Tenerife y sentirse descubridor por un día. Reptar dentro de sus cuevas y sentirse protagonista de una novela de Julio Verne. Y es que este mundo es infinito, no hay suficiente vida para viajar a todos los lugares deseados, y, si así fuera, pediría otra vida para repetir.

Pero ningún viaje tan único e irrepetible como enamorarse. 




miércoles, 4 de marzo de 2015

Las personas tristes vagan y juzgan

Las personas tristes vagan por este mundo como si fueran normales, pero al culpar a los demás de sus males ocultan su propia pereza por vivir, la ausencia de sangre en sus venas, de arrojo para enfrentarse a las pequeñas piedrecitas que se nos meten en el zapato de la vida.

Miserables que, por no saber, no saben ni hablar. Los silencios son su mundo, al no saber entablar una conversación inteligente, al no saber argumentar, o simplemente al saber su batalla por perdida.

El Karma suele encargarse de ellos por "acción por inacción". y ese mutismo les condena a la tristeza más absoluta. En su mente los malos somos los demás, que tenemos culpa hasta de que sean feos. Su fealdad interna la transmiten a través de sus actos al exterior.  Así como el que transmite amor suele recibir amor, el que transmite tristeza suele entrar en un círculo, en un bucle, regodeándose en sus propias miserias, desolado por existir.

He encontrado a varias personas así a lo largo de mi existencia. Personas tóxicas que, como un kamikaze, van por la autopista de la vida en dirección contraria al resto del mundo, no por originalidad, sino utilizando que todo el todo el mundo va contra mí como argumento. Lo terrible es cuando se reproducen, pues transmiten la apatía a los hijos, que al final acaban sin amigos, encerrados en su habitación con miedo a respirar el aire de la calle, no vaya a ser que su exposición al oxígeno, nitrógeno y argón les produzca urticaria.

Pero afortunadamente, el amor se olvida de ellos. Es tras muchos años cuando se dan cuenta de lo que son: Seres imperfectos que se creían más importantes que los demás.

jueves, 19 de febrero de 2015

Careme es nombre de mujer

Mientras degustaba unas maravillosas Alcachofas gratinadas con llema de erizo en el Caréme, -Un maravilloso restaurante enfrente del Palacio de Aranjuez- El sabor de las verduras me hizo pensar "A partir de mañana" -me dije a mi mismo- "hago dieta". 
Al comenzar el segundo plato, un corazón de solomillo, recapacité. Da gusto posponer las cosas desagradables, como la dieta o la muerte. Además, proporcionaré en un futuro empleo a los cardiólogos que ahora se están formando en la universidad, entre botellones, huelgas y partidas de mus, con lo cual crearé empleo en la próxima crisis. Todo son ventajas. Win-Win, que dicen los americanos. ¿A quien puede interesarle dejar de comer? A algún amargado sin duda, de esos que quieren hacernos cambiar nuestro modo de disfrutar la vida. Porque España se disfruta entre plato y plato. Bien he podido comprobar como la tribu de amargados no gustan de comer bien, en tanto que tampoco disfrutan del amor (ni del odio, el odio a ratos puede resultar gratificante, inofensivo y divertido). Y si por alguna razón tenemos a los humanos más felices del planeta (es una teoría mía sin datos, aunque todavía no refutada por nadie) es por el Sol, la comida y el amor. Sino esto sería Stuttgart, oiga. Si encuentran algo más dulce que el  Pastel de almendra con helado de miel y mahonesa de chocolate -una razón más para olvidarse de las dietas, para aplazar el resultado de decisiones desagradables- ruego me escriban.