miércoles, 23 de diciembre de 2020

De Piernas y silencios




Mantienes tu pierna sobre mí para evitar que me vaya, mientras te mantienes abrazada a mí, mirando al infinito, en silencio. Porque tu eres de silencios, de expresar con la mirada y con los gestos, de dibujar sentimientos en el aire con caricias, de apoyar tu cabeza en mí: Tus ojos parando el tiempo cuando se cruzan con los míos. Pero esto a los minutos que pasan poco importa: Los segundos van más rápido que nuestros deseos, demostraciones de afecto que parecen instantes y que, afectados probablemente por una curva temporal hacen que pasemos de la mañana a la tarde sin sonrojo salvo el de tus mejillas, mientras me pierdo entre la poesía de tu cuerpo, entre las palabras de tu silencio, el que va entre respiración y respiración, ese que tiene distintas intensidades según las palabras que oye, pues es el eco de mi amor por tí. 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Escaleras del metro





Te enseñé uno de los secretos de Madrid: Igualar alturas del amor en las escaleras de metro, mientras tú me llamabas ladrón de besos.  Tú, que me diste el primero con los ojos, bajándolos sin éxito intentando escapar de las sonrisas, sin saber donde esconderte, mientras surgía el efecto espejo, el reflejo de sentirte igual al otro, la complicidad en la conversación, los paseos bajo las luces nocturnas, la magia de tu cabecita, tan llena de ideas que me vuelven loco. Entonces convertiste tu verbo en mi deseo, intercambiando caricias por palabras de amor. Y es que no sé callarme contigo: Despiertas en mí hasta las palabras silenciadas, evocas recuerdos de vidas pasadas, me haces soñar con el futuro. Cada beso es como un viaje al cielo, encuentro la paz que jamás tuve en cada uno de tus abrazos. Y siento, siento tanto que parece que secuestraste mi pensamiento. Mi alma conversa al oír tu risa. 

martes, 13 de octubre de 2020

Amor Herreriano

 






Nunca te pedí que me amaras. Apareciste en mi momento de mayor tristeza, cuando era un puzle de sentimientos sin definir, cuando las piezas de mi corazón no encajaban y no deseaba vivir. Y sin embargo no dejabas de sonreírme, de hacer planes de futuro que parecían tan bonitos en tus labios como el amanecer en verano. Ahora en otoño los sueños son los mismos pero la luz distinta, el viento y el silencio se apoderan de cada instante juntos y nos recuerda que no somos eternos. La mejor conversación es un silencio a tu lado, mirando al horizonte sin más sílabas que el silbido del aire frío que viene de la montaña, ese que me sirve como excusa para abrazarte mientras tú, envuelta en tu abrigo cierras los ojos y sonríes como si la felicidad sólo existiera en ese instante. Palabras que sobran cuando las caricias hablan, tú de todas las mías dueña y señora, como un te quiero inaudible que sale de mis labios y que sólo tu escuchas  Tú, belleza que intenta que el tiempo se detenga mientras oscurece y seguimos hablando en silencio. 

lunes, 14 de septiembre de 2020

Amor de pistachos





Te mostré baklava, delicia previa al sabor de tus labios. Tu desconocías el dulce de pistacho, yo desconocía tu tacto, ese que memoricé y sentí como una extensión de mi cuerpo. El amargo del te que nos acompañaba era tu si pero no, un sé que te tengo y hago contigo lo que quiero, un no quiero que te vayas pero nunca me tendrás. Eres un espíritu libre. Quizás yo también, pero quiero dejar de serlo. Tu tienes miedo al compromiso, tu cabeza te dice que pases el resto de tu vida con alguien que te quiera, tu corazón te pide viajar donde te lleven los sentimientos una y otra vez sin repetir destino. Y yo te explico en voz baja que no tienes por qué elegir, que vivas en libertad, que la senda recorrida siempre es distinta aunque pasemos por ella varias veces. Se que si aquel hombre apuesto y joven se arrodilló ante tí ofreciéndote todo lo que querías y lo rechazaste no fue por falta de amor, sino por falta de libertad. No quieres ser una mujer de su casa, no quieres que nos despierten los niños los domingos. Quizás amar para tí sea un medio para un fin. Quizás quieras los niños pero no el marido. Quieres el despertar, el desvivirte por alguien que sea creado por tí, no sentirte sola nunca más, pero sin más palabras que las tuyas. ¡Que sabrá tu cabeza diciéndote que no es lo correcto! El corazón prefiere la inmediatez del placer y la felicidad, y siempre gana en la carrera de fondo que es la vida. Al igual que es imposible luchar contra el destino, tampoco nos es posible hacerlo contra lo que sentimos, lo contrario es una vida de infelicidad, una vida sin plenitud. Por eso te hago el amor como si mañana no volviéramos a vernos, por eso cada beso te lo doy como si fuera el último, porque sé que soy uno más, llegará el día que decidas pasar al siguiente, y no me entristece, desde que empecé a amarte sabía que era así: Sustituiré tu cuerpo por el de otra, pero jamás tu alma, porque siempre amamos a la misma persona, pero en distintos cuerpos.

viernes, 28 de agosto de 2020

Disfrazar el amor





Disfrazas tu interés, proteges tu corazón,  sé que me escuchas y analizas mis palabras, buscando las mentiras que otros te contaron. Las repites en distintos tonos, incrédula por los repetidos engaños. Me llamas zalamero en una voz tan queda que ni las musas te escuchan. Pero es verdad, sabes de tu hermosura, pisas el asfalto con seguridad, enamoras con tu inteligencia. ¿Como no sentirme atraído por ti? Los sentimientos, como la mentira, son difíciles de ocultar, piezas de un puzzle que nunca deseamos terminar, con el tiempo y la ausencia como termómetros. Me basta con que seas la última persona que oigo antes de soñar, la de los paseos interminables y conversaciones que elevan el alma.

domingo, 23 de agosto de 2020

Amor y Luz

 


No seas imposible, concédeme una victoria o al menos una tregua. Échame la culpa pero préstame tus labios. Aceptaré tus peticiones a cambio de abrazos. Pasea a mi vera por la calle Betis, hablaremos hasta la madrugada de nada, que es de todo. Te explicaré el ritmo de mi vida en una terraza. Te enseñaré las cicatrices que dejaron en mi alma. A luz de la luna sólo se escucharán tus risas y la fortaleza de tu corazón, desnudaré mis palabras para que las vistas de historias, el arte de estar y escuchar como preludio de una sinfonía de felicidad. 


sábado, 22 de agosto de 2020

Es la persona, no el lugar

 






'Cause everything's a game!
Always trying to calculate!
Trying to look smart but not too smart
To threaten everything they say!


Fumas un pitillo tras otro mientras te observo y sonrío. Es la madrugada del sábado al domingo, y sin embargo estás aquí: En mis pensamientos, en mi memoria, en mi corazón. Estás tan cerca mía que casi puedo sentir tu aliento. Escucho el susurro de voz de Banks, una artista que sólo se puede escuchar de noche. De día pierde su magia. De día todos somos seres oscuros eclipsados por el exceso de luz. La oscuridad nos permite tapar nuestras vergüenzas, y la música es el agujero negro que nos transporta a una dimensión paralela, donde podemos jugar a ser adultos, donde dejar juguetes que antes dominaban nuestro mundo conocido. De repente todo cambió y los escondieron en un cajón. Ya somos demasiado mayores para tener esperanza. Demasiado mayores para dejarnos engañar. Y sin embargo, en el juego de la vida su seducción permanente nos proporciona infinitas ocasiones para equivocarnos. No se que tengo que hacer para que me mires a los ojos y me muestres tu amor. La energía no necesita de palabras para demostrar su existencia. Quizás he de agachar la cabeza y pedir perdón por existir. No se que esperas de mí, pero en cualquier caso me parece demasiado. Mi sencilla existencia nunca colmará tus deseos de princesa perdida en el bosque, y yo no soy ningún principe azul, principalmente porque suelo vestir de verde, porque es el color de mis ojos y porque es el color que me han prohíbido tácitamente mis parejas. Inseguras, temerosas de que aquella coordinación de colores. De nada servía decirlas que mi atractivo es el sarcasmo, no el orgasmo. Que mi belleza es distraída, desorganizada, sin orden aparente. Pero si seguimos callados será un silencio administrativo, me concederás todo aquello que solicité en aquella instancia. Nos dejaremos de juegos y amaremos en serio, que la edad no perdona y el reloj de arena de la vida esta apunto de darse la vuelta. Que cualquier lugar es mi casa si eres tú quien me abre la puerta. 

Amor en el mirador

 



Toledo, ciudad imperial.

 Estas aquí por aburrimiento y falta de abrazos, por comerte tu orgullo y no decirle al amor de tu vida que le amabas. Estas aquí... ¿Para recuperar recuerdos? Eso, para recuperar recuerdos. Como si fuera la caja del tesoro sacaste el viejo disco duro con las fotos del muerto, y le endiñaste el idem a ese señor que decías se parecía a una pintura antigua. Creo que Carlos V. El pobre desgraciado consiguió descargarlas, pero evidentemente cobrará peaje, ruta turística por las curvas de tu cuerpo con parada y fonda. Miraste con asco su nariz y el resto de su cuerpo: Podías conseguir algo mejor, pero te quedaste sin opciones, nadie quiere pagarle cena y hotel a un cinquillo. Porque en tu interior sabes tu lugar, tu sobreponderación es tu perdición. Volvió a alabar tu piel, y tu, aburrida volviste a apartarle para evitar embarazos. Te encogiste en una mezcla de pena y asco: Habías vendido tu cuerpo por unos recuerdos. Fotos de cuando eras feliz, de cuando te pagaban los caprichos, de cuando eras delgada. Se llama juventud cariño, y esa sí que no va a volver. Le volviste a prometer boda, le hablaste del nombre de vuestros hijos: Cena y espectáculo. Así anulaste su inteligencia y lo pusiste a tu merced, mentiras de corto recorrido que forman parte de tu función de teatro, cuando días antes habías estado conmigo, ofreciéndome el mismo trato. Mientras tanto tú otro señor con nombre de rey de vacaciones en Almería, pensando que contigo le ha tocado la lotería, y lo que le tocó fue la desgracia de conocerte, mientras tú te ríes de todos y escribes a unos y otros para contarles lo tonto que es el que te hizo el favor, sin darte cuenta que te retratas en tu maldad a cada intento de dar celos, en cada comentario.


jueves, 20 de agosto de 2020

Amor y Credo

 

" Sometimes I don't recognise my mind

Sometimes I wonder if it's yours or mine
I never saw you cry
And I wonder if that's why
 
I don't even know if I know my own mind
I don't know even if I'm on my own time
I don't even know if I know what's right for me, yeah

 
All I need is your embrace
You are my happy place
I've never been gentle, mm
I've never been sentimental, babe 
 
- Raleigh Ritchie


Cuando reapareciste en mi vida, en el peor de los momentos posibles, con mi corazón en cuidados intensivos, pasaste los días intentando reanimarme, devolverme a la vida, palabra a palabra, beso a beso. Yo, entonces herido de muerte, te dije por primera vez que no sentía nada especial por tí, y aún recuerdo tu cara de tristeza. No pretendía ser cruel, sabes que no se mentir. Te mando canciones de madrugada para que dejes de mandarme mensajes de voz que me enamoran cada vez que las oigo, porque no quiero sentir más que lo justo, sólo quiero que mi corazón lata lo justo para vivir, no quiero enamorarme. Es como un escudo, la música me sirve como defensa ante el mundo, para procesar emociones. Ayer, distanciados por pocos kilómetros, esa canción de Raleigh Ritchie me hizo sentir que me entendías como ninguna otra, que tu eres mi Khalessi, y sin embargo sólo tenía deseos de contradecirte a cada uno de tus mensajes. Vives en un mundo que ya no existe, intentas preservar algo que ya no está. El mundo ha cambiado más rápido que tus deseos, y sin embargo sé que te quiero, no quiero que te vayas de mi vida. Me hablas de empatía, pero no entiendes que destruyeron parte de mi credo. Me hablas de matrimonio y yo, que he escuchado esa canción demasiado últimamente no puedo creerte. Estás en mi cabeza, pero no consigues conquistar mi corazón. Y sí, soy egoísta y te pido que no te vayas. Quizás no nos reencontramos en el mejor momento de la historia, pero sé que te quiero cerca. Me hablas de que sin hijos no hay razón de ser de ninguna pareja. Que lo tienes claro, y yo siento que escucho el Bolero de Ravel, una obra maestra de reiterada monotonía, pero cuyo mismo autor decía que no era música, como una esperanza que se pierde en el horizonte del tiempo.

lunes, 17 de agosto de 2020

Amor y café

 


A veces creemos más en lo sobrenatural que en cualquier otra cosa. Para mí despertar cada día es sobrenatural. Cuando lo hago al lado de una mujer hermosa, de otro mundo. Sí además te abraza sin hablar y sin despertar, un regalo de Dios. La felicidad es esto: El silencio y la quietud de la mañana acompañada con olor a café. Soy adicto a la café y al sexo, pienso. Al sexo no, simplemente soy hombre. Quizás sólo al café. Al de cafeterías con movimiento de personas, inquietas, nerviosas, que están sin estar, de conversaciones asombrosas, donde siempre se aprende algo. Como el amor, el café me es amargo o dulce, pero necesario para madrugar y ser feliz. El orden no altera el producto: Varias veces en mi vida he despertado entre abrazos y besos, he huido para preparar café, y ya vestido, traje y corbata mediante, me requirieron para funciones conyugales. Gracias Dios, por las cremalleras. De los mejores días de tu vida, cuando entiendes por qué hay gente que llega tarde a trabajar pero con una sonrisa que dura todo el día. 

domingo, 16 de agosto de 2020

Amor fugaz...O no

 


Te quiero menos de lo que debería y más de lo que te mereces. Me vuelves loco con tus planes y aún así no quiero separarme de ti. Como por tantos abrazos me termine enamorando, tendrán que encerrarme y tirar la llave. Quizás es porque ya te salen solas las risas que al principio costaban. Quizás porque el amor fugaz se puede convertir en permanente. ¿Que tiene lo fugaz que tanto nos atrae? ¿Que hacemos tu y yo bajo el cielo de Castilla contando estrellas? ¿Vas a iluminar mi corazón, como si el Sol fueras, o permanecerás fría y distante? Poco importa ya, no hay nadie más aquí y la noche en silencio sólo se ve interrumpida por la música de tu voz, cercana y lejana a la vez, tus dedos enlazados con los míos desde galaxias distintas.

martes, 11 de agosto de 2020

Amor sin más

 

 

Tu amor vino sin llamarlo, apareció de repente, inapreciable. Era algo distinto, nuevo, con clase. De perdernos en conversaciones profundas en las que siempre aprendíamos algo nuevo. Desde mi gusto por los compositores rusos y alemanes sobre los italianos a tu gusto por la pasión de San Mateo de Bach, de risas entre platos de sushi. De ver películas de Harold Lloyd y tener largas conversaciones por teléfono. Es amor sin más: Daría la vida por tí pero no estoy enamorado, y eso me da más felicidad que la que puedo describir. Eres mi compañera de viaje con la intensidad perfecta y, a estas alturas del partido de la vida, eso es ir ganando. Tu voz es lo último que escucho antes de dormir, estes lejos o cerca, estemos en Carvoeiro o en Munich. Cuando te abrazo escucho la caballería rusticana de Mascagni, la de el siciliano Turiddu que encela a su antiguo amor Lola y que acaba muriendo de amor. La melodía es hermosa, sencilla, intensa, delicada, eres tú. En mis días grises no quiero sino tenerte cerca y musitar palabras de amor, como una afición que ejercer el resto de mi vida. 

lunes, 10 de agosto de 2020

Amor de Clitemnestra



Nada bueno sucede de madrugada. Ninguna noticia buena se escribe en la oscuridad. Siempre es un lamento por ausencia, una pena que no acaba, un amor no correspondido, o una infidelidad: Nada recto, nada correcto. Tu amante me llamó triste, enfadado, después de que le partieras el corazón. Eso, obviamente no lo decía, pero se leía entre líneas. Su tono era de cabreo profundo y despecho: Otro de tus juguetes destrozados por tu maldad infinita.

- Yo la quiero, me da igual su pasado, me hace feliz. Volveré a estar con ella.

- Te hará feliz hasta que te destroce, como ya está haciendo. Te subirá a un acantilado, te faltará oxígeno y te tirará desde allí. Huye, todavía estás a tiempo. Una persona murió por su culpa. Como actriz dramática no tiene precio, Hazme caso. Afortunadamente me salvaron de ella.

Le expliqué que sufrías el complejo de clitemnestra, el síndrome de infidelidad compulsivo que te hace destruir una pareja tras otra. Ese trastorno narcisista, esa carencia de empatía propia de una infancia de abusos paternos. Algo que descubrí por mis conocimientos psiquiátricos, pero que no es fácil de ver a primera vista. Incapaz de terminar una relación, confundes palabras y conceptos y las vas destruyendo conforme tus parejas descubren tus infidelidades, para luego intentar aparecer como víctima. Quieres el amor pero tienes fobia al mismo e intentas destruir a la persona que te ama, dejando cadáveres por el camino,  tal es tu maldad y perversión. En tu propia versión de trastorno, eres un cliché, ofreciéndote en matrimonio a todo el que te acompañe a El Escorial a pasar el día para luego tirarlos cuando te cansas de jugar con ellos. Nunca repites, curiosamente, nombre de hijos, pero sí iglesia.

Se que me llamaba por esa obsesión enfermiza de hablar de tus juguetes inservibles, así que le calmé e intenté explicar la situación: Que todo lo que sucedía era culpa tuya. Que yo tengo una nueva pareja y soy feliz con ella, que no me interesas en absoluto y que lo mejor que podía hacer es no tener contacto contigo de ningún tipo, por su propia salud mental, y sobre todo que no pagara nada.  No todos los hombres son tan fuertes como para frenar pasiones desenfrenadas. Yo tuve suerte, esquivé la bala a tiempo. Se enfadó y empezó a insultarme. Creo que se te olvidó comentarle que mido dos metros, que vivimos en la misma ciudad y que asusto con la mirada. Respondí a sus ataques con la verdad, con advertencias sobre tu persona y luego le ignore. Pobre desgraciado, desconoce su destino.

 


viernes, 7 de agosto de 2020

Me enamoré tres veces (III)

 




  En aquel cumpleaños que no parecía tal, tu nombre griego resonó como una majestuosa obra de arte antigua. Una odisea del espacio, unas navidades anticipadas. Te escuché hablar italiano y se me cayó el alma a los pies, creando esa magia que sólo puede suceder en Madrid. Nos besamos y llegó tu parada. Decidí bajarme contigo en la oscuridad de la noche para seguir disfrutando de tus labios. Pasaron días y meses entre risas, arte y más arte, besos y más besos. Me diste esa felicidad que por mi juventud desconocía, tardes de cine para no ver la película, despedidas de portal que nunca acababan. En nuestro reencuentro, veinte años después, continuamos donde lo dejamos, pero con la calma de la experiencia, esa confianza que sólo da el amarte para siempre. No me rendiré contigo, salvo si eres tan feliz con el del beso semanal y no quieras sentirte tan viva. En tal caso te amaré en silencio hasta el fin de mis días.

Me enamoré tres veces (II)




 Era otoño en mi vida y me encontró en este loco mundo. Un día me llevó a una iglesia.

- Aquí me quiero casar.

- Vale.

Años después de aquella conversación, entró allí vestida de novia y a mí me dio por reír:Recordé el día que me dijo que se quería casar allí. Me pareció la mujer más loca del mundo, pero estaba loca por mí. Subimos en ascensor para hacernos fotos. Bajamos a la tierra a disfrutar nuestro día. La música se estropeó al entrar en la recepción. La tarta nupcial resultó demasiado fría para ser cortada, pusieron Closer de The Corrs en el primer baile. Nuestro matrimonio empezó y comenzó a terminar en esa misma sala. A ella le faltaba un invitado. 

- Sergio ha terminado su relación, por eso no ha podido venir. Pobre, estaba loco por tener hijos.

Escuché sus palabras sin mucha atención y no sé qué contesté. Era su antigua pareja, así que no pude evitar alegrarme. De repente una sombra se apoderó de mí corazón: El presentimiento de una traición futura. Nuestro matrimonio terminó años después, pero aquel fue el primer paso hacia el dolor del divorcio, a noches de angustia, a mudanza triste de colchón sin somier, a extrañar complicidades. 

Tuvieron un hijo muy guapo.



jueves, 6 de agosto de 2020

Me enamoré tres veces (I)




En mi vida me enamoré tres veces:  La primera era la mujer más bonita que mis ojos jamás vieron. Sus ojos azules estaban cargados de rabia a cada instante, buscando enfrentamiento, luchando contra un enemigo invisible. El sexo era una delicia, me llevaba con la elegancia de una mujer adulta, porque hasta para follar hay que saber de matemáticas, de elevar potencias, de sostenella pero no enmendalla. Sus infidelidades entristecían mi corazón. (Dios, como la amaba) Cada infidelidad terminaba con ella de rodillas llorando, pidiéndome perdón, rogándome amor. Orgullo de padre cuando llamaba a casa angustiada preguntando por mí. Terminaba perdonándola porque el sabor de sus labios era una droga altamente adictiva, porque la juventud no entiende de amor y sí de intensidad, no de sentimientos y sí de deseo. Cuando decidió irse a Moscú a doctorarse me informó una semana antes. El karma persigue a todos de manera implacable, no le importan las distancias ni entienden de jurisdicciones. Cuando me comunicaron su muerte me quedé impertérrito, solo pude pensar en la crueldad de sus actos. Egoístamente, recordé cada traición, cada cesión a su voluntad, cada mentira. Luego lloré amargamente, dolido y enamorado, en esa disonancia cognitiva de amar y odiar a la vez, de sentir angustia y enfado a partes iguales.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Manos y amor



Abrí las manos para coger las tuyas con fuerza, tienen un lenguaje propio que sé descifrar. Cuando te escapas y te sueltas es porque estás contrariada, cuando aprietas con fuerza es porque sientes mi amor. Abrí las manos porque lo propio siempre vuelve, abrí las manos para dejarte marchar. Abrí las manos para que me abraces y me susurres al oído. Abrí las manos para que sujetes la luna llena, la del amor, la de cabalgadas sin descanso, para sentir tu cuerpo unirse al mío, abrí las manos para que acaricies las mías entre tazas de café. Para que al pasarlas por tu cara cierren tus ojos en una caricia y el azul de enfado cree arruguitas de sonrisa. Enfadada eres más hermosa, pero abro mis manos para despeinarte y al mirarme se ilumina el mundo, nuestro mundo. 

lunes, 3 de agosto de 2020

Rescate de amor








Llegaste en mi mayor momento de oscuridad a rescatarme, a pesar de que te dije una y otra vez que era incapaz de amar a nadie, que mi corazón había quedado herido de muerte por traición para siempre, y te quedaste. Fuiste lo más dulce que puede ser una mujer, y me descubriste crueldades de otras. Me pediste que me dejara de dramas y que fuera un hombre. Aplacaste mi furia con tu sexo, pues sabes que donde se hace el amor no se hace la guerra. Cada mordisco que te daba en la espalda eran flechas que se clavaban en mi corazón sin que me diera cuenta. Me conquistaste porque sabías que me gustaban los logaritmos neperianos, el teorema fundamental del cálculo de nuestro deseo. Eso y porque cuando me dices único, maravilloso y guapo en alemán quiero escapar contigo muy lejos y no volver jamás, tan lejos como nuestros sueños nos lleven.

- Me encantaría enamorarme, pero de verdad, ahora mismo no puedo - Pensé en lo cruel que sonaban mis palabras después de estar dentro de tí, pero no puedo mentir, es uno de mis mayores defectos.
- Nunca te pedí nada, Mein Schatz. Y no tengo prisa. Ven.

Y me volviste a atraer contra tí, segura de ti misma, con la belleza walkiria de piernas infinitas. Creo que mis palabras te dan igual. Crees que soy bueno, o sabes que soy bueno, y quieres amarme. Siempre hay uno de los dos que ama más que el otro, que se entrega más, que sufre lo insufrible, que está dispuesto a todo, que se come el orgullo, que pide perdón aunque ningún crimen cometa. Y esa, mi amor, eres tú.

domingo, 2 de agosto de 2020

Amar la vida


"
You worship me
Beneath the sheets
Our love unique, and even when
You leave my bed, you're in my head
You're all I need" (Ritual, Rita Ora)

- Solo quiero coger la cama - Dijiste mientras entrábamos en la casa. Salvo el lejano ladrido de un perro, todo era silencio. Yo quería de otro tipo, pero entendí que estuvieras cansada. Había sido un día interminable, demasiada interacción social para alguien que odia a la humanidad como tú. Tiraste los zapatos y te desnudaste sin mirarme. Te tiraste como si te hubieras apagado de repente. Tenías prisa por dormir, o eso parecía.
- ¿Vienes?
- Voy a leer un poco.
- Ven a la cama- No era negociable - Ya.

Desnudo seguí tus órdenes. Sin hablar comenzaste una guerra nocturna contra tu propio cansancio, buscabas la pequeña muerte del orgasmo que compensara aquel día terrible. Cuando te pusiste encima me dí cuenta que me ibas a utilizar solo para tu placer y te dejé hacer. Te lo merecías, te habías comportado como una campeona. Sólo te preguntaron unas diez veces cuando nos casábamos y otras quince cuando íbamos a tener hijos. Los comentarios sobre tu edad tampoco faltaron. Me miraste varias veces pidiéndome que nos fuéramos con la mirada. Cuando llegaste te tiraste a un lado y me diste un beso. Los te quiero postcoitum no valen, pero oírte decirlo me sentó bien.

- Nos casamos y nos vamos de España.
- Vale. 
- El cura me dijo que lo más rápido son tres meses. Nos podemos casar en tu cumpleaños, en noviembre.
- Vale.
- Siempre eres tan... Dócil. Te quiero. 

Te abracé en silencio y te dormiste. Otra vez Alemania. Bueno, igual esta vez no es tan terrible. Estará ella. El frío será menos frío, la ciudad parecerá más acogedora al final del día. Llevaré mejor la oscuridad del invierno. Y tendremos tres hijos como tú quieres. Estás tan cansada de este país -tan maravilloso para la fiesta y tan terrible para el trabajo- que te entiendo perfectamente.

Sin previo aviso te abrazas a mi pecho como si me fuera a volar. 

- No me voy a escapar amor.
- Ni yo voy a dejar que te vayas.




viernes, 31 de julio de 2020

Café de amor





Leí tu mensaje tarde, en la oscuridad del silencio, en el silencio de la noche, mientras se agolpaban tristes mis recuerdos, en el instante justo que toqué suelo en mi melancolía. Me dices que mañana estarás en la ciudad. Tras la sonrisa entre lágrimas, el descanso por la emoción. 

Te espero en la recepción de tu hotel, demasiado tarde para una reunión de trabajo, demasiado temprano para comer, perfecto para tomar un café. Me invitas a tomarlo en tu suite. Ya en el sofá me pides que te recite la colección de palabras que te escribí la última vez que nos vimos: Me dijiste que no te irías sin tener alguna prueba por escrito de nuestro encuentro, como cuando miras fotos de antiguas parejas años después del último beso, a escondidas, sólo por su belleza. Me das la servilleta y comienzo a leer. A la mitad te quitas el sujetador con habilidad, y la habitación, gélida, endurece tus pezones bajo la camiseta. Más hermosa que nunca me abrazas antes de terminar mi lectura, y cuando mi erección alcanza el máximo deseo, comienzas a besarme. Tus besos se interrumpen para pedirme que te siga susurrando palabras al oído y yo no paro de hablarte despacio, como si fueran caricias en el alma. Después, buscas el abrigo en mi, y el silencio se convierte en el verdadero termómetro de los sentimientos, esos que se tienen libres, sin exigencias, sin posesiones: Los celos son para las parejas y tu y yo somos dos espíritus que vuelan libres, que se desean y aman cuando coinciden en el mismo aeropuerto. "¿Que estamos escuchando?" preguntas. "Träumerei, de Schumann. Soñando". "Me encanta, así estoy yo ahora, soñando despierta" y te haces la dormida en mi regazo. "La verdad es la que la compuso su mujer, Clara Schumann. se amaban con locura. Tuvieron ocho hijos, y cuando el murió tuvo que seguir tocando y componiendo para alimentarlos". Haces un ruido casi imperceptible para indicar que me estas escuchando cuando, en verdad, caíste en brazos de morfeo. Me separo de tu cuerpo con cuidado y dejo la estancia bajo una preciosa Lied de Strauss. La voz de la soprano tapa la torpeza de mi huida, que resultaría cómica a tus ojos. Y tras comprobar que la nota que te he escrito se halla en un lugar visible, vuelvo a la vida que me ha tocado vivir, hasta la próxima coincidencia.

jueves, 30 de julio de 2020

Todas son las novias

Todas son las novias que quise tener. Las miro con disimulo por la calle, riéndose con sus amigas, discutiendo con sus novios. Todas son las novias de otro. Otro que es más guapo y más gilipollas que yo. A todas amaría, a todas consolaría tras el eterno desplante de su novio. Les escribiría antes de dormir: "Eres tan bonita que das miedo" y ellas me responderían "Eso es muy bonito leerlo de buena mañana". En los paseos otoñales pararía entre besos por cada hoja que nos encontrásemos. Y el amor haría que no necesitásemos más. Pero siguen siendo sueños mientras estoy despierto. Sigues amando a otro mientras duermo. Otro que es más guapo y más gilipollas que yo. Las risas de tus amigas son por tus quejas sobre él, por su comportamiento egoísta y pasota. Ellan empatizan con tu relato porque les pasa lo mismo. Al volver a casa esperas que te escriba antes de dormir, y despiertas con su indeferencia. Mientras, los caballeros esperamos agazapados nuestro momento. Deseando más tus besos y tus abrazos que cualquier otra cosa del mundo. Decía mi amigo Joaquín que el hombre que ama a una mujer, de alguna manera las quiere a todas, y el que ama a todas en el fondo no quiere a ninguna.

Celebración de vida, celebración de muerte



Tras tres horas de avión y dos de guagua llegamos al piso. Era ya madrugada. Me daba muchísima vergüenza reconocer no saber llegar, así que me excusé en el cansancio. Tu mirada azul parecía darse cuenta de mi mentira, de que nunca había estado allí, pero lo dejaste estar. Por eso te reíste cuando acerté con la llave al sexto intento. Las mujeres sabeís estas cosas. Al abrir, inexplicablemente, la casa olía a muerte, como si las paredes supieran los hechos que iban a acontecer horas después de cerrarse por última vez. Mi padre volvió a tierras gaditanas desde aquel paraíso para morir donde nació, exactamente en la misma habitación, sesenta años antes. La casa parecía haber sido arrasada por su peor enemigo, que siempre fue él mismo. Papeles desordenados por mesas y sofas, incluso por el suelo, allá donde alcanzara la vista. "Hay una escalera" dijiste. "Ya te dije que era un dúplex"- te contesté. Descubriste la terraza, tan grande como toda la casa, y pegaste un pequeño chillido entre asombro, placer y alegría. Luego volviste comedida, con cara de susto, como si fueras una niña que había cometido una travesura. por haber roto el duelo que creíste conservé durante todo el viaje. Simplemente estaba cansado, no dolido. Quien suele buscar la muerte la encuentra. Playa Sardina es un lugar recóndito del paraíso y estaba jubilado. Sólo tenía que disfrutar, pero decidió activar el modo autodestrucción. El ser humano es así. Nos fuimos a la cama y yo, en mi desesperación, te desnudé rapidamente y me entregué en cuerpo y alma, porque la muerte hay que compensarla con la vida, porque al verte desnuda la mezcla de cansancio, angustia, cabreo y erección provocada no me iba a dejar dormir. Sabedora de que nadie podía oír, gritaste, aullaste de placer varias veces. Quizás fingiste, pero poco importa. Necesito la felicidad en mi vida, necesito celebrar la vida, y no hay mayor celebración que ser tu empotrador a domicilio, que sujetar tu corazón, sostener tu cuerpo y estar dentro de tí. Me dormí acariciando tu cabecita dorada y amanecimos cuando la luz del sol empezó a calentar nuestros cuerpos. La mañana siguiente se convirtió en una gymkana de ordenar papeles, limpiar la casa y buscar tesoros. Y descubrir la playa. Hacía tantos años que no iba aquella playa que se me había borrado de la memoria. La última vez que estuve en ella, la isla parecía un planeta distinto, enorme. Ahora parece irreal, como un sueño del que no quieres despertar. Me había puesto una camiseta azul de mi padre, y alguien empezó a gritar su nombre añadiéndole el título de Don a lo lejos. Tenía al menos, mil años y un sombrero de paja. Al darle las novedades, con mucha pena, llamó a otros lugareños y con una rapidez inusitada organizaron una misa de requiem para el domingo. ¿Por qué en ese momento comencé a recordar nuestra escapada a Carvoeiro? ¿Que tiene que ver una playa del Algarve con Canarias? ¿El calor, las discusiones estúpidas sobre política contigo? Se sea creyente o no, si hay algo hermoso en Canarias es una misa con timples y otros instrumentos locales, donde dan la paz con ustedes en vez de vosotros, y donde la belleza de las mujeres le hacen creer a uno en Dios. Y ahí redescubres un secreto de la vida: Podrás amar, pero no estás ciego. Podrás ser fiel, pero no dejar de soñar despierto. Supongo que es una maldición de los hombres. Yo, escarmentado en cabeza ajena, deseoso de ser hombre de una sola mujer, lo sabía bien. 


miércoles, 29 de julio de 2020

Amor Sefardita





"Las sombras de tu vergel secreto escondieron los besos de labio y labio abiertos en flor
Doncella de nobleza levita, si adoras a un cristiano más vale que silencies tu amor
La noche soñada en los jardines despista a los guardianes que velan tus paseos" (Ana Alcaide)


Nuestro amor es pasear por el casco viejo sin más pretensión que amarnos en la noche. Un amor que dicen va contra la ley y que pronto dejará de existir salvo en nuestros corazones. Quiero que sólo la luna sea testigo de nuestros últimos besos. Bien sabeis que jamás amé a nadie como a vos. Ahora que nuestro destino es incierto, no quiero que lo olvideís. Ni el Obispo ni el Rabino mayor de Castilla podrán prohibirlo jamás, pues se haya en la inmortalidad de nuestras almas y ahí se mantendrá como recuerdo imborrable hasta el fin de los tiempos. Vive Dios que pienso luchar por el, antes que llegue el invierno a nuestras vidas. Y es que me resulta imposible cerrar los ojos y no volver a recordaros mirándome, me resulta imposible no agarrarme a vuestra cintura infinita. Se lo que pensaís: Probablemente me cueste la misma vida amaros. ¿Y que sentido tendría mi vida sin vos? Me preguntareís. Os respondo yo: Me iré de este mundo habiendoos amado ¿Que importa que me claven una daga en el quinto espacio intercostal, sino puedo volver al sabor de vuestros labios? La vida es sólo la antesala del descanso merecido donde volveremos a unir nuestras almas.

lunes, 27 de julio de 2020

Nada vale en el amor, todo vale en el amor


Soy viajero sin destino fijo, culo de mal asiento, mi propio cirujano a la hora de coserme las heridas del amor, general que ha luchado en batallas de emociones perdidas durante años, sin llegar a comprender porque nos atamos a ellas cuando amar debería de ser la máxima expresión de libertad. Soñador despierto, sobre todo cuando una imagen hermosa vuela por mi mente. Hace años descubrí que nada vale en el amor y que todo vale en el amor. Que querer no es una foto fija y que lo construido durante años se puede desvanecer en segundos. Que el egoísmo deja de ser razonable cuando afecta al corazón de terceras personas. Y sobre todo aprendí a degustar el amor despacito, aprendí a cogerte de la mano mientras tu respondías apretando fuerte, como si fueras a echar a correr en cualquier momento, como si escapáramos de la guerra del día a día a nuestro paraíso natural. Tu amor me hizo reaprender la lección de los besos lentos, mordisqueando levemente el labio inferior mientras saboreabas el superior y te acariciaba la cabeza. Dejarte cabalgar en los ritmos verticales, mientras pronunciabas hermosas palabras. Correr por el barrio gótico mientras nos ofrecían toda clase de diversiones prohibidas. Tumbarse en el desierto bajo las estrellas y no querer dormir. Hacer el amor en un prado al pie de una montaña al amanecer, sin más compañía que unos caballos semisalvajes. Comer los mejores Spaguetti a la Vongole del mundo en un callejón de Roma que ni siquiera aparece en los mapas. Volverme en las escaleras del metro, yo siempre un escalón por debajo, y besarte como si el mundo se fuera a acabar. Cantar canciones en un concierto hasta quedarme afónico, morir en los bises, borrachos de felicidad. Visitar las playas más escondidas, más recónditas, y tirarme desde el acantilado, muerto de miedo en el momento de saltar, mientras los lugareños reían, pues ellos lo hacían todos los días. Que un soldado demacrado y al que le faltan varios dientes te apunte con un fusil en una de las fronteras más conflictivas del mundo, por simple diversión y tu me sonrías mientras pone el sello en tu pasaporte, y al cruzarla me abraces hasta dejarme sin respiración, pues has visto pasar la vida en un instante. Que me mires con los ojos abiertos, atenta a la conversación, mientras pronuncio el nombre de ciudades perdidas y palabras desconocidas, de lugares para tí desconocidos pero que quieres visitar tras mi relato, mientras te cuento como las personas sonríen en todos los países, tengan o no tengan, siempre que se sientan libres, siempre que se sientan amados.  Pero como sé que aún me queda mucho por vivir, tan sólo eres una ficción de mi imaginación. Porque nada vale en el amor y todo vale en el amor. 

domingo, 26 de julio de 2020

Amor, piel, sentimientos



A mi que. A mi que amor ni que. Se cambia una piel por otra y listo. Si los labios eran delgados, otros más gruesos vendrán. Cerrarse a nivel de sentimientos. Amar hacia dentro, para que ese estado de estupidez transitoria no se contagie. Que fácil es engañarse a sí mismo. Que fácil amar y dejar de hacerlo cuando la belleza no te entra por los ojos. Pero cuando una belleza atrae y enamora, estás perdido. Deja de pensar en esa chica del reencuentro. Fue una casualidad, por el centro de la ciudad pasa todo el mundo. No pienses en el destino. No pienses en amarla hasta en el infinito. Ahora es demasiado bella y tú no. Si juegas de nuevo a ponerle mesa y mantel te harás daño. Y ella seguirá paseando por las calles, porque para ella serás uno más. Si la seduces ella marcará el ritmo y te destruirá. Huye. Estás a tiempo. Corre. ¿Pero que estás haciendo? No en su dirección estúpido, en dirección contraria. No la saludes. No eres del barrio. Va a notar que es la tercera vez que pasas por aquí, y te preguntará. ¿Que le vas a contestar? ¿Que sólo pasas por aquí para coincidir con ella? Que patético. Huirá de tí como si estuvieses loco. Y eso que la loca es ella. Ya la estás viendo como el amor de tu vida. Y no lo es. Esa mujer no. Ni de tí ni de nadie. No quedes con ella. No, no y no. La última vez que quedaste con ella te enamoraste, y ella tenía novio. Que no tenga ahora tan sólo va a provocar que te destroce el corazón más tarde. ¿Que haces contándole de nuevo tu vida, como si no te conociera? ¡No la hagas reir! Ahora la has medio enamorado. Pero no del todo. Ha vuelto a ofrecerte habitación de hotel, ¿Ves? Nunca quiere llevarte a su casa. Al menos paga ella. 


Te echaba tanto de menos, eres tan hermosa,  la piel más bonita que jamás han rozado los labios. Me llamas "mi chico", me abrazas y quiero morir. Acariciar tu melena hasta morir. Mirarte hasta morir. Me encanta hacerte el amor sin cerrar los ojos, porque es una delicia y porque sí. ¿Sabes cuantos ángeles están enfadados conmigo, porque en vez de soñar con ellos sueño contigo? Y el tiempo pasa rápido, la noche cae y nos unimos una y otra vez por el poder de la atracción. No te vayas. Que sí, que me tengo que ir. ¿Pero a donde vas a ir en medio de la noche? No te preocupes, tu descansa, duerme tranquilo. ¿Dormir tranquilo? Sí. La habitación está pagada. El minibar estaba incluido en el precio, tómate lo que quieras. No, no te vayas. Adiós.

Te avisé. Te avisé, te iba a hacer daño. Ellas siempre lo hacen. Y esta está especialmente loca y hermosa. Es una combinación fatal. Lo sabías y entraste en el lado oscuro. Ahora, gime, llora, borracho de amor, desnudo, frágil. Tápate con el edredón como si eso te salvase. El fin del mundo puede llegar, tu estás cubierto por el edredón. ¿Como echar de menos a alguien tan profundamente, si acaba de salir por la puerta? No es por su ausencia, es porque sabes que no la volverás a ver, al menos en mucho tiempo. Si no fuera tan bella, si no te hubiera entrado por los ojos, y de ahí directamente a la gestión íntegra de tu corazón, a encadenarse a tus recuerdos de manera infinita, no sufrirías tanto. Pero sufres. gimes, lloras, borracho de amor, desnudo. frágil. Sin poder olvidar. 

A mi que. A mi que amor ni que. Se cambia una piel por otra y listo. Si los labios eran delgados pues se cambian por otros más gruesos. Cerrarse a nivel de sentimientos. Amar hacia dentro, para que ese estado de estupidez transitoria no se contagie

Amor entre mentiras



Lo confieso: Me enamoré de tí entre tus mentiras, te hice el amor entre tus cuentos, confundí mi día con tu noche, 
mis ilusiones con tu engaño. Y así llegó el día que no quise más amaneceres a tu lado. Al distraerme contigo perdí  ala única mujer que me ha amado, una mujer de verdad, de bien, una artista de los pies a la cabeza. Tu, que intentas impresionar, pero ni sabes lo que es el impresionismo, que no posees ni su estilo, ni su clase. Tu, que solo sabes criticar, pero ni sabes lo que es una crítica, que la vida de adulto te queda grande. No eres más que una estafadora emocional con ínfulas, y así como si en esta vida das amor amor recibes el destino te deparará toda la tristeza que llevaste a los corazones de tantas personas. Tenías razón cuando dijiste que no encontraría a otra como tú: Tu maldad es solo comparable a tu estulticia y con ninguna buena acción conseguirás perdón. Pronto te llegará la cuenta de esa opípara cena, mientras yo solo quiero llegar a tiempo a amar a quien debía, y que me perdone. 

viernes, 24 de julio de 2020

No me leas más, no quiero que me leas



No me leas más, no quiero que me leas. No quiero que leas mis versos al amor, porque ni siquiera mereces leerlos. Deja de leer mis palabras de madrugada. La noche es para dormir y para hacer el amor, y tu sólo sabes de lo primero. Las tres de la mañana no es hora sino de malas noticias.  Deja de despertarte con mis letras. Quisiste hacerme daño causándome calor por fuera mientras me dejabas frío por dentro, pero no lo lograste, y, fracasado tu intento de maldad, me lees como si lo que escribiera fueran epítetos dirigidos a tu persona. No te esfuerces en pedir perdón. Eso sólo está al alcance de las personas nobles, y tu eres más de gases nobles. No me leas más, no me dediques ni un minuto de tu tiempo, no es necesario que recuerdes tus orgasmos fingidos mientras pronunciabas pronombres posesivos y se oían sinfonías oscuras. Mis versos tienen demasiado volumen para que los puedas escuchar, y oídos en susurro resultarían incomprensibles para tu malvada mente. No me leas, no quiero que me leas, aun me quedan vicios por perfeccionar, encontrar todas las razones del mundo en dos letras: Un Tu pero sin tí. Y ¿Sabes? Lo voy a lograr. Voy a lograr todo lo que quiero, porque me quiero, porque la vida es muy corta para acumular ojalás, porque quiero deshechar de mi vida tres cosas: Actitudes que duelen, cosas que confunden y orgullo que distancia. El amor siempre brilla en mi interior, no he de ir en su búsqueda, así que por favor, no me leas más. 

Miradas de amor



El primer beso te lo di con la mirada y tú me lo devolviste girando la cabeza para reírte bobaliconamente, respondiendo con monosílabos y recibiendo a su vez mi silencio como respuesta, ese viejo truco de hacerlas hablar hasta que se ríen de sus propias palabras. Y es que no hay mayor estado de debilidad que el de un enamorado, hasta mi mente dejó de funcionar con cada beso de tus ojos y de tus labios, poco podía decir. Hasta que se encontraron con los míos pasaron minutos infinitos, entre palabras y recuerdos. Luego pasamos a las líneas de tu cuerpo, a las cosas pares, a las curvas peligrosas. A ese viaje sin retorno que es amar, a continuar donde lo habíamos dejado. A confirmar tu belleza imperecedera. Quizás me excedí intensidad, quizás en delicadeza, pero sé que desperté la pasión en ti, esa que nunca debió dormirse, porque la vida es corta y el amor es lo que mejor sabemos hacer, sin el la humanidad está perdida. 

Green Love

”Y esperaré, y si no vuelves, bajo el olivo
Me quedaré dormido" Manolo García



Te recuerdo amándote. Por eso es difícil verte de otra manera: Nunca amé como te amo, nunca una noche significó tanto. Nadie te amará tanto como yo dice la canción, y el cuerpo sólo me pide perdonar y hablar, hablar horas contigo y que los días pasen entre miradas y risas. Evitar tragedias, sentir alegría. Que seas mi equivocación de nuevo. Abrir la puerta y volver a oír tu risa.



jueves, 23 de julio de 2020

Amor Obligado



"I've been workin' and gettin' by
But that ain't enough to satisfy
'Cause I got dreams for you and I"

Adam Payne


No puedo obligarme a dejar de amarte. He dejado de luchar contra esto, dado que el sentimiento no se puede apagar con un interruptor y contra la adicción hacia tí no hay solución alguna. Analicé por qué todavía te recordaba y la solución apareció sola: Recordaba momentos, sensaciones y lugares. No está resultando difícil sustuirlos. Sobre todo porque las risas de ella son sanas. Le expliqué de corazón como me sentía -sabes que nunca miento- y lo entendió. A pesar de todo lo relatado mesa mis cabellos como si fueramos un matrimonio viejo. Le expliqué también que cuando me divorcié entendí que el amor romántico no funcionaba, y me prometí a mi mismo olvidarme de la pasión, de la obsesión estúpida que lo acompaña. Basé mi matrimonio en el y sólo duró cuatro años. Ella era la persona perfecta para mí, a tantísimos niveles como no te puedes imaginar, pero seguía amando a su primera pareja, que estaba con otra persona. Tiempo después me pidió perdón por lo sucedido y yo lo entendí perfectamente: Fue ella la que me pidió matrimonio tras un año de relación. Yo estaba pasando por uno de los momentos más tristes de mi vida personal y me apoyé en ella en todo momento. Por eso le dije que sí. La boda fue divertida, sin más, hasta que llegó un momento del día que no recuerdo y desperté al día siguiente al mediodía. Casí perdímos el tren a Madrid, con destino a una luna de miel inolvidable, que resultó una aventura tras otra: Fue un preludio de lo que iba a resultar nuestro matrimonio, una montaña rusa de emociones. Esa sensación que aquella morena tan alta y hermosa era la mujer de otro. Y efectivamente lo era. El final fue el más civilizado del mundo dadas las circunstancias. Hasta me preguntó que iba a hacer con el anillo, se preocupó de mi durante meses, con ese instinto maternal que sólo puede desarrollar una mujer. Fueron cuatro años de felicidad sin quejas, de rutinas y visitas a Catedrales, de arreglar el mundo con los suegros los domingos. Tanta costumbre adquirió aquella situación, tanto respeto me gané, que años después me siguieron felicitando las navidades. Pequeñas victorias de llegar al corazón de las personas. María me escucha mientras cuento esta historia, como también le conté la tuya, sin dejar de mirarme a los ojos. Cuan sabias son las mujeres (algunas, tú no) pues después de cada historia me aprieta la mano y me dice:

- Tuvo que ser duro.

Y con esa empatía que Dios le ha dado me lleva al lugar donde quiero estar, y sobre todo al lugar donde tengo que estar.

miércoles, 22 de julio de 2020

Magia y amor



Desnudos nos resulta mucho más difícil mentir, cuando la ropa no tapa las vergüenzas. Me preguntas ¿Que piensas? Como si pensar tuviese que ser algo concreto, como si cuando la mirada se nos queda fija estuviéramos viendo el pasado o el futuro. Teniéndote tan cerca me vino una curiosa imagen a la mente: Estabas sentada en un tren, abstraída por la lectura. De pronto parabas de leer, pues te había venido una imagen a la mente: Estábamos desnudos, abrazados, susurrándonos palabras de amor, y mientras te acariciaba se me quedó la mirada fija. Entonces me preguntaste ¿Que piensas? Como si pensar fuese algo concreto, como si cuando la mirada se nos queda fija estuviéramos viendo el pasado y el futuro. Ese fue el sueño que me hizo despertar, sentir la soledad de mi cama, sentir la ausencia de tu cuerpo -que hacía un instante, estaba abrazado al mío, como si fuésemos un sólo ser- y la necesidad de respirar profundamente. Me vestí y salí a correr por el bosque, huyendo de mi propia soledad, con lágrimas en los ojos. El viento parecía enfrentarse a mí y me golpeó con fuerza. Parecía decirme que volviera a mi cama, que aquella noche no era para andar corriendo de madrugada. Que no podría escapar de la angustia de tu recuerdo, del tacto de tus brazos en mi cuerpo. Avancé por la oscuridad, y de pronto te oí a lo lejos, llamándome. Al acercarte, vi que tenías alas. Dí un paso atrás, asombrado y caí por un precipicio situado en el camino por donde había venido. Desperté y te abracé fuertemente. ¿Un mal sueño? me preguntaste. Sí, te contesté, mientras te mordisqueaba con cariño la espalda, continuaba por el cuello y te besaba. Ven, soy un ángel, me dijiste, te haré olvidar la pesadilla. Y sentí que tus besos, perdidos en la oscuridad, eran un regalo del destino. Dentro de ti comenzaste a hacerme preguntas entre susurros, que yo contestaba con gemidos, disperso, sin saber que decir. Un sentimiento de felicidad inmensa que me hizo despertar, seguido de tu llamada telefónica. Tras saludarte me quedé en silencio y me preguntaste ¿Que Piensas? Como si pensar tuviese que ser algo concreto, como si cuando la mirada se nos queda fija estuviéramos viendo el pasado o el futuro.

martes, 21 de julio de 2020

Fábula: El amor y la razón




Cuando te conocí, el mundo me comenzó a dar vueltas, como si toda mi vida hubiera sido un abstemio de emociones y, de repente, decidiera emborracharme en una tarde. Intenté razonar y tu belleza me cegó, fui incapaz de pensar. Y sucedió lo que ninguno de los dos deseábamos pero nuestros cuerpos anhelaban: La emoción se folló a la razón y cuando llegó al orgasmo, prosiguió su búsqueda, como si de un guión se tratara. Una búsqueda sin fin en sí mismo, sabedora que, de tenerlo, dejaría de existir. La razón no entendió el porqué de aquello, así que decidió ir tras ella. Cabalgó día y noche sin descanso por los campos del olvido, del dolor y después, del odio. Fue ahí cuando se encontró conmigo, en el borde del abismo, y le avisé: No sigas, después del odio ya no hay más mundo, date la vuelta. Después de esta línea sólo hay dragones, se llevarán tu alma y nunca volverás a ser feliz. ¿Y la emoción? La emoción había vuelto a la casilla de salida, nunca había estado donde la razón la buscaba. Lista y pizpireta, no estaba en el frío invierno que casi mata a la razón, ni tampoco en el abrasador desierto. Y es que la razón tendrá más conocimientos, pero la emoción sabe de supervivencia. Así fue como comencé a dudar de cada palabra que pronunciaste, de tus múltiples promesas, las falsas, las de placer, las de debajo de las sábanas. Y justo en aquel momento de lucha interior apareciste caminando hacia mí. Vi tu sonrisa, tu mano agitada a modo de saludo, y una sola frase salió disparada de mis labios: "Perdona, se me han atragantado las hipocresías". Después salí corriendo calle arriba. Porque el amor es más que emoción, más que razón. El amor, generalmente, es una putada. 

Envídia y amor

"I waited 'til I saw the sun
I don't know why I didn't come
I left you by the house of fun
I don't know why I didn't come
I don't know why I didn't come
When I saw the break of day
I wished that I could fly away
Instead of kneeling in the sand" (Norah Jones)






Amo a otra mujer. A la mujer que solías ser. La que se reía sin parar con mis tonterías, la que me contaba chistes de madrugada. Amo a otra mujer, la que hablaba de los nombres de nuestros hijos, la que me ponía Norah Jones en los oidos, la que me plantaba un beso sin motivo, la que pronunciaba diminutivos estúpidos cuando juntábamos nuestras cabezas, la que hacía cien fotos y borraba noventa y nueve. Pero tú ya no estás, desapareciste en una guerra estúpida que comenzaste Dios sabe por qué y que sólo a ti parece entretener, atacando a tus propios aliados, que asombrados y sin entender absolutamente ninguna de tus exigencias, te han retirado los embajadores. Y yo, que te conozco desde siempre, que vine a buscarte desde otra vida para volver a amarte, sólo puedo pedirte perdón. Perdón por haberme enamorado de tí, esa persona que ya no existe y que me hizo tan feliz. Amo a otra mujer, pero desapareció alimentada por su propio narcisismo. Tú, intentando matar mi alma, quizás insconscientemente destruiste la tuya, la ternura de los instantes que crea recuerdos imborrables, el encontrar la felicidad en una canción triste, gritar canciones de amor en un susurro.

lunes, 20 de julio de 2020

Amor fácil



¿Así, tan fácil? Sí, amor, eres fácil. Sentimiento que no tengo que buscar porque florece, echar de menos en la justa medida, amarnos con mucha ternura y pocas palabras. Eres soñar despierto y hacer planes. Fines de semana románticos que sientes como meses. Eres la definición de felicidad sin exigencias, sembrando mis días de pequeños regalos. Eres la razón de mi sonrisa, déjame ser la razón de la tuya.

domingo, 19 de julio de 2020

No te mueras nunca




Me pides que no me muera nunca. Te ha entrado la tristeza tras el amor, el vacio existencial que te hace aferrarte a mi pecho, de repente sientes que te falto y sin embargo oyes los latidos de mi corazón. Omne animal triste post coitum, decían los romanos, que algo de artes amatorias conocían. Ahora que la Luna parece que va a caer a nuestros pies, ahora que, desnudos en esta noche de verano nos miramos con su sola luz, surgen en mi corazón miedos y preguntas que tu silencio no va a contestar. Juego con tu pelo mientras miras el cielo callada, y de pura quietud apenas se escucha tu respiración. ¿Me amas, o tan sólo decidiste saciar tu soledad? ¿Dejarás ese vacío en el corazón, esa cruz en mi alma, esa nota de romanticismo escrita a mano, de cuidada caligrafía? Yo te amaría hasta que la enorme montaña que nos resguarda del viento se derrumbase. Estaba antes que nosotros y estará hasta el fin de nuestros días, que es hasta cuando quiero mesar tus cabellos. Enamorado como estoy, de la belleza de tus facciones, de esa delicadeza que parece por tí inventada, la adrenalina se ha apoderado de mi cuerpo y me impide cerrar los ojos, me resulta imposible dejar de mirarte, y es tu gesto, tu media sonrisa, la que memorizo como si fuera un mapa del que dependiera mi vida. Adoro El norte, por la claridad de tus ideas, el este y oeste, como instrumentos del tacto lento, explorando cada milímetro de mi piel como si fuese la última noche en la tierra, como si fuésemos a morir al aparecer el sol. ¿Y el Sur? El Sur es el placer eterno, donde me adentro para dar sentido a mi existencia, donde muero un poco en cada embestida. Nada dices y comienzo a impacientarme. Observo con atención el reflejo de la luz en tus pupilas. De pronto agarras fuertemente mi mano, Y yo la hago desaparecer entre las mías y te pido lo que el corazón me dicta. Déjame mujer, por favor, déjame. Quiero dejar de pensar en tí, pues no hago otra cosa y mi existencia comienza a ser ridícula. Y entonces comienzas a llorar: Es el egoísmo del amor, pues amar es un acto hermoso pero egoísta: Amamos para que nos amen, amamos porque la persona amada nos hace sentir felices. Y cuando sabemos que nos van a hacer daño, huimos para evitar la angustia, ese vértigo en el estómago. Te abrazo mientras lloras sobre mi pecho. Tranquila, amor mío, tranquila. Encontraras a otro a quien hagan feliz tus besos. Eres hermosa, inteligente, delicada. Y por eso mismo me haces sufrir, pues tu perfección me destruye de manera tan dolorosa que no quiero seguir sintiendo, que no quiero seguir viviendo. 

sábado, 18 de julio de 2020

Amor de urgencia

"
Have no fear
For when I'm alone
I'll be better off than I was before
I've got this light
I'll be around to grow
Who I was before
I cannot recall
Long nights allow me to feel" (Eddie Vedder, Long Nights)





He cruzado corriendo un pasillo que parecía una escena de 2001 de Kubrick cogido de tu mano, con uno de los mejores vocalistas de todos los tiempos como banda sonora. Los dos tenemos la urgencia de amarnos, los dos tenemos la urgencia de olvidar este año. Los dos nos desvestimos mutuamente con prisa, con la sensación del fin del mundo de aquel fatídico febrero, antes del apocalipsis, ese silencio solitario en un edificio gigante. Está atardeciendo, y sólo tendremos hasta en amanecer. ¿Puedo decirte ya que te quiero? ¿Puedes decírmelo tú, aunque sea mentira? ¿Amas a otro? ¿Importa ya algo? Sólo quiero estar dentro de tí una vez más mirándote a los ojos, disfrutar de tu belleza y que todo no sea un sueño. Uno no es responsable de lo que sueña, o de lo que vive, o más bien de lo que siente cada vez que vive. O de lo que siente cada vez que sueña. Sea alegría o congoja, y yo tengo tendencia a soñar despierto y a sentir demasiado. Los besos que te doy son el termómetro de mi amor por ti. No me pides que baje el ritmo, no me pides que pare, y yo insisto e insisto por obsesión y por pasión, porque no se hacerlo de otra manera. Quizás nos hicieron daño a los dos y por eso estamos intentando curarnos con la mejor medicina que existe.

Amor en las alturas





Madrid, la ciudad que nunca descansa.

La habitación del hotel era de un diseño moderno, sin pasado ni memoria, diseñada para la práctica de artes amatorias desde lo alto, como si copular en altura proporcionara un extra de placer. Y tú estabas allí, desnuda frente a la pared de colores, delante de frases de poesías desconocidas, lista para amar. Después el atardecer acarició mi espalda mientras estaba dentro de ti con calor y energía, mientras tu pedías que te amara más, que no parara ni un instante. Me atraías hacia ti una y otra vez mientras los rascacielos, testigos de nuestros abrazos, reflejaban la luz y parecían envidiarnos. Fue entonces cuando comencé a memorizar cada una de las partes de tu cuerpo, cada curvatura, cada centímetro de tu piel. Cuando comencé a oír el piano en mi cabeza, esa melodía trágica y alegre a la vez, que jamás había escuchado. Cuando instantes después nos relajamos entrelazando nuestros cuerpos quería detener el tiempo, ese que nunca acierta con el deseo de las personas, porque la felicidad es hacer cosas que dan sentido a nuestras vidas pero siempre nos falta tiempo. O sobra cuando deseamos volver a ver a alguien después de una ausencia. Y tu, mi felicidad ¿Dónde estarás ahora? ¿Cuándo te volveré a ver? Tendré que soportar día tras día esta incertidumbre, hasta que volvamos a vernos, hasta que vuelva a oír tu voz llamarme con diminutivos, hasta que coincidamos bajo el cielo de Berlín. Estas lejos, sin duda, porque mi voz te llama y no me escuchas, hasta que vuelvas a oírla, bajita, bajo la quietud de las sábanas. Hasta que las palabras se conviertan en promesas, y las promesas, en sueños. Entonces te cogeré de la mano y pasearemos por la calle como si estuviéramos juntos desde siempre.

jueves, 16 de julio de 2020

Amor comparado




Hoy he añadido una nueva imagen a mi mente: Tu cuerpo desnudo mientras tu mente matemática compara relaciones. Hablas de los amantes que tuviste, de esas anécdotas horizontales que poco amor elevan. Me mantengo en silencio escuchándote durante horas. Podría ser presentuoso, podría decir "A lo largo de mi vida he estuve con más de cien de mujeres, todas las que quise amar, ni una menos" y no mentiría. Pero bajo el Sol de Albufeira las verdades importan poco: Sus gentes me siguen pareciendo educadas y trabajadoras, pero algo tristes, y tu te sigues empeñando en hablarme en el idioma local para excitarme. No te culpo. Sabes que tecla tocar conmigo, sabes que melodía despierta las sensaciones de mi mente, pero eres demasiado inteligente, y no paras de jugar al mismo juego de las preguntas que juegan todas las mujeres, ese cuyas reglas los hombres desconocemos y al que nunca ganamos. Básicamente es parecido al tenis.

- ¿No te importo no? - (Saque)
- Claro que me importas. - (De frente, preparación corta, exagerando terminación)
- Creo que sólo estás conmigo porque me parezco a ella - (Let)
- A ella nunca la llevé a un sitio como esté- (Plano)
- ¿Nos parecemos? Quiero decir...¿En la forma de ser? - (Drop Shot)
- No. Sólo físicamente un poco. ¿Y que más da?

Silencio portugués. a estadia está completamente silenciosa

"Pues habrá que aplicar cariño en portugués" pensé. Cafuné, mi especialidad, pasar los dedos por el cabello de la persona amada. Como si hubiera sido diseñado para la tarea, me puse a ello inmediatamente.

- Eres mi destino.
- Fado. Si fuese tu destino ¿Cómo lo sabrías?

Muy lista, ya digo, me da mil vueltas. Tendré que hacerte el amor para que dejes de hacer preguntas.



La foto del éxito



Borré la foto del éxito, como el último paso a una existencia sin tí. Es la que más admiración femenina causó, la que cambió las reglas de juego, cuando pasé de patito feo a cisne, la que enamoró a otra. La memoria es algo extraño, jamás había reparado en aquel paisaje, el prado verde de la felicidad. En aquel momento estaba enamorado y no estaba en disposición de fijarme en nada. Ahora, tiempo después, recuerdo todos los detalles: La música que escuchábamos, el sol calentándonos, el susurro de la brisa sobre nuestro abrazo. Borré la última foto como seguro tú también hiciste. Y trabajé para olvidar, y olvidé para volver a amar, pues mi rubia me espera, el verdadero amor, sin más exigencia que la lealtad, sin más pretensión que ser feliz, sin más petición que sus hijos tengan mis ojos. Ese amor que tiene la fuerza suficiente para sobreponerse a cualquier cosa.

miércoles, 15 de julio de 2020

No hablas italiano

Ciao, semplicemente ciao
Difficile trovare parole molto serie
Tenterò di disegnare
Come un pittore farò in modo
Di arrivare dritto al cuore
Con la forza del colore
Guarda, senza parlare
Azzurro come te, come il cielo e il mare
E giallo come luce del sole
Rosso come le cose che mi fai provare”
 (como un pittore, Modá)



Adoro los desayunos. La brisa del verano, ese azul cielo que tiene la tierra que me vio nacer. Y tú compañía, que ilumina mi alma más que el Sol. No se ha de decir pronto te quiero. Me resisto a pronunciarlo, y, sin embargo, sé que tú me quieres. ¿Cuál convención social nos hace callar los sentimientos tempranos, esas ideas locas que nos pasan por la cabeza? Sí yo lo digo primero quizás pierda una batalla pero gane la guerra. Sí lo digo bajito, mientras tienes la cabeza apoyada contra mi pecho quizás no te des cuenta. Eso es: pronunciaré el te quiero en italiano,inaudible, y no lo notarás. Acariciaré tu cabeza sin descanso entre cada sílaba, querré cuidarte siempre hasta el fin de los tiempos, soñaré con un futuro contigo hasta que se termine mi imaginación, y mi silencio hará imposible que adivines cuando te declaré mis sentimientos.