martes, 13 de octubre de 2020

Amor Herreriano

 






Nunca te pedí que me amaras. Apareciste en mi momento de mayor tristeza, cuando era un puzle de sentimientos sin definir, cuando las piezas de mi corazón no encajaban y no deseaba vivir. Y sin embargo no dejabas de sonreírme, de hacer planes de futuro que parecían tan bonitos en tus labios como el amanecer en verano. Ahora en otoño los sueños son los mismos pero la luz distinta, el viento y el silencio se apoderan de cada instante juntos y nos recuerda que no somos eternos. La mejor conversación es un silencio a tu lado, mirando al horizonte sin más sílabas que el silbido del aire frío que viene de la montaña, ese que me sirve como excusa para abrazarte mientras tú, envuelta en tu abrigo cierras los ojos y sonríes como si la felicidad sólo existiera en ese instante. Palabras que sobran cuando las caricias hablan, tú de todas las mías dueña y señora, como un te quiero inaudible que sale de mis labios y que sólo tu escuchas  Tú, belleza que intenta que el tiempo se detenga mientras oscurece y seguimos hablando en silencio.