miércoles, 9 de octubre de 2019

Años de Amor


Años que nos conocemos y sigo sin entenderte ¿Por qué hablas de fracaso de algo que fue bonito mientras duró? El amor es maravilloso, dure un minuto o setenta años. Se que jamás has comprendido como la gente lo hace: Como pueden estar juntos tanto tiempo. Pasado el año y medio empiezan a pensar demasiado, a darle importancia a cosas que no la tienen, a notar el declive típico de la parte física de la relación. No, no fue un fracaso. Es la vida. Es importante reconocer lo que eres capaz y no capaz de hacer. Eres capaz de amar durante unos años a una persona. Después, aparece otra. Aparece por la calle sin más, se cruza contigo en el ascensor o esperando un tren. Y entonces el corazón te da un vuelco. Es cuando confirmas lo que ya sabías: Que la relación actual no es. Que la que persona que pensabas era el amor de tu vida no es tal. Que todo es una mentira detrás de otra. Esa falsa sensación de culpabilidad es terrible, cuando amar debería ser lo más natural. ¿Por qué tenemos que estar con la misma persona toda la vida? ¿En que manual de felicidad viene eso? La felicidad son momentos, instantes, segundos. La vida se nos va entre celebraciones, y no sabemos cuando acabará. Por cierto ¿Nunca te he dicho que te quiero? Sé que por  mi apariencia arisca no parezco persona capaz de amar, pero siento, y siento muchísimo. Lo que me cuesta es siempre dejar de sentir. Me gusta llegar a ese punto de leer juntos antes de dormir, pero me gusta más desvestirte y crear nuestra propia literatura. A veces siento que me mandas demasiado, que deseas cambiarme, como si fuera un lienzo que no estuviera terminado de pintar, y es entonces cuando la geometría del amor cambía, cuando hay demasiados catetos en la relación y la hipotenusa desaparece. Pues si, princesa, te quiero. Pero primero empecemos por la literatura, y veremos a donde nos lleva. Y tu creyendo que era tu príncipe, tu príncipe...Principiemos otra cosa. 

martes, 8 de octubre de 2019

Lebenslangerschickschalsschatz



No, nunca serás mi Lebenslangerschickschalsschatz, pero te acercaste bastante. Durante todo este tiempo, no he parado de pensar en que me equivoqué. Pero siempre sentía que estabas con otra persona y yo no sabía gestionarlo.  ¿Por qué te enamoraste de mí? Hace tanto tiempo, y yo era tan imbécil. Somos tan distintos, tu tan ave nocturna, yo de desayunos en hoteles. Era encontrarnos y desear tus labios, no podía pensar en otra cosa que en besarte despacio. Nuestro único nexo eran los libros, esos que siempre terminan por unirnos, quizás porque se nos da mejor la ficción que la realidad. Te besé a oscuras tantas veces mientras llorabas por otro. Noches sin dormir, piel con piel diciendo tonterías. El deseo como protagonista. Nadie  pronunció mi nombre en la oscuridad mejor que tú, nadie me llamó tonto con más dulzura. Pero te equivocaste, porque soy idiota, porque el invierno será duro, una vez más, sin ti. 

jueves, 3 de octubre de 2019

Amor redondo




¿Y qué sucedió? La Dejé: De pronto comprendí que lo que sentía por ella no era amor, sino un sentimiento bastante más complicado, fuerte, difícil de clasificar: Una mezcla de miedo, rencor, rabia, remordimientos de conciencia y necesidad de expiación, sentimientos de culpa, daño, una perversa necesidad de sufrimiento y castigo. Lo que sentía por aquella mujer era odio. No era amor, porque al fijarme en su amiga desapareció. Inconscientemente, la ignoré toda la tarde. Intenté recuperar el sentimiento, besarla como antes, pero sus labios resultaban distintos, algo había cambiado, pero ¿El qué? Me había pasado algo parecido alguna vez, pero no al comenzar una relación, siempre al finalizar, cuando el comportamiento es más propio de compañeros de piso que de pareja, cuando la complicidad mata a la pasión, cuando los besos no elevan nada. Poco a poco fui descubriendo que pasaba cada vez que ella abría la boca: Sus asnadas, su pretender saber cuando carecía de una cultura general básica, su no aceptación que físicamente esa tarde era un cinco rodeada de nueves, el patito feo de su grupo de amigas. Sus opiniones resultaban propias de una persona sin personalidad, de esas que ven mucha televisión, sin criterio propio. Como si hubiera estado dormido y de repente despertara.  Simplemente, la no creencia en el amor a primera vista la hacía incompatible conmigo desde el primer momento. Tenía que haberla dejado tras la segunda cita -como de hecho hice, ignorándola tres días seguidos- pero consiguió darme pena. Mi instinto no se equivoca nunca: Aquella no era una mujer para mí, sobre todo desde aquel día que soltó un "Putos niños". Me mintió -Y he de reconocer que por pena me lo creí- ella no quería tenerlos, y espero que por el bien de la humanidad no los tenga nunca, pues en el momento que no hagan lo que exactamente desee, les gritará sin sentido. Y así, enfadada conmigo por un sentimiento hacia una de sus amigas, algo inefable, y sin que hubiera acciones por mi parte que justificaran dicho enfado, consiguió que desaparecieran los pocos sentimientos que por ella albergaba. Quizás debiera agradecer mi sinceridad, cualquier otro hombre hubiera huido en ese mismo momento sin dar explicación y no lo hubiera visto nunca más. Yo nada hice cuando el sentimiento apareció y nada pretendía, pero ella me insultó, me atacó, de pretencioso para arriba. Podía haber respondido muchas cosas, pero ella había dejado de importarme, así que callé, mientras seguía escribiéndome como una loba herida. De nada sirvieron mis disculpas, antes bien la enfadaron más, y ya me parecíome injusticia. ¿Acaso somos perfectos? ¿Acaso el amor es racional? ¿Hubiera preferido que faltara a la verdad? Preguntas sin respuesta.