viernes, 28 de agosto de 2020

Disfrazar el amor





Disfrazas tu interés, proteges tu corazón,  sé que me escuchas y analizas mis palabras, buscando las mentiras que otros te contaron. Las repites en distintos tonos, incrédula por los repetidos engaños. Me llamas zalamero en una voz tan queda que ni las musas te escuchan. Pero es verdad, sabes de tu hermosura, pisas el asfalto con seguridad, enamoras con tu inteligencia. ¿Como no sentirme atraído por ti? Los sentimientos, como la mentira, son difíciles de ocultar, piezas de un puzzle que nunca deseamos terminar, con el tiempo y la ausencia como termómetros. Me basta con que seas la última persona que oigo antes de soñar, la de los paseos interminables y conversaciones que elevan el alma.

domingo, 23 de agosto de 2020

Amor y Luz

 


No seas imposible, concédeme una victoria o al menos una tregua. Échame la culpa pero préstame tus labios. Aceptaré tus peticiones a cambio de abrazos. Pasea a mi vera por la calle Betis, hablaremos hasta la madrugada de nada, que es de todo. Te explicaré el ritmo de mi vida en una terraza. Te enseñaré las cicatrices que dejaron en mi alma. A luz de la luna sólo se escucharán tus risas y la fortaleza de tu corazón, desnudaré mis palabras para que las vistas de historias, el arte de estar y escuchar como preludio de una sinfonía de felicidad. 


sábado, 22 de agosto de 2020

Es la persona, no el lugar

 






'Cause everything's a game!
Always trying to calculate!
Trying to look smart but not too smart
To threaten everything they say!


Fumas un pitillo tras otro mientras te observo y sonrío. Es la madrugada del sábado al domingo, y sin embargo estás aquí: En mis pensamientos, en mi memoria, en mi corazón. Estás tan cerca mía que casi puedo sentir tu aliento. Escucho el susurro de voz de Banks, una artista que sólo se puede escuchar de noche. De día pierde su magia. De día todos somos seres oscuros eclipsados por el exceso de luz. La oscuridad nos permite tapar nuestras vergüenzas, y la música es el agujero negro que nos transporta a una dimensión paralela, donde podemos jugar a ser adultos, donde dejar juguetes que antes dominaban nuestro mundo conocido. De repente todo cambió y los escondieron en un cajón. Ya somos demasiado mayores para tener esperanza. Demasiado mayores para dejarnos engañar. Y sin embargo, en el juego de la vida su seducción permanente nos proporciona infinitas ocasiones para equivocarnos. No se que tengo que hacer para que me mires a los ojos y me muestres tu amor. La energía no necesita de palabras para demostrar su existencia. Quizás he de agachar la cabeza y pedir perdón por existir. No se que esperas de mí, pero en cualquier caso me parece demasiado. Mi sencilla existencia nunca colmará tus deseos de princesa perdida en el bosque, y yo no soy ningún principe azul, principalmente porque suelo vestir de verde, porque es el color de mis ojos y porque es el color que me han prohíbido tácitamente mis parejas. Inseguras, temerosas de que aquella coordinación de colores. De nada servía decirlas que mi atractivo es el sarcasmo, no el orgasmo. Que mi belleza es distraída, desorganizada, sin orden aparente. Pero si seguimos callados será un silencio administrativo, me concederás todo aquello que solicité en aquella instancia. Nos dejaremos de juegos y amaremos en serio, que la edad no perdona y el reloj de arena de la vida esta apunto de darse la vuelta. Que cualquier lugar es mi casa si eres tú quien me abre la puerta. 

Amor en el mirador

 



Toledo, ciudad imperial.

 Estas aquí por aburrimiento y falta de abrazos, por comerte tu orgullo y no decirle al amor de tu vida que le amabas. Estas aquí... ¿Para recuperar recuerdos? Eso, para recuperar recuerdos. Como si fuera la caja del tesoro sacaste el viejo disco duro con las fotos del muerto, y le endiñaste el idem a ese señor que decías se parecía a una pintura antigua. Creo que Carlos V. El pobre desgraciado consiguió descargarlas, pero evidentemente cobrará peaje, ruta turística por las curvas de tu cuerpo con parada y fonda. Miraste con asco su nariz y el resto de su cuerpo: Podías conseguir algo mejor, pero te quedaste sin opciones, nadie quiere pagarle cena y hotel a un cinquillo. Porque en tu interior sabes tu lugar, tu sobreponderación es tu perdición. Volvió a alabar tu piel, y tu, aburrida volviste a apartarle para evitar embarazos. Te encogiste en una mezcla de pena y asco: Habías vendido tu cuerpo por unos recuerdos. Fotos de cuando eras feliz, de cuando te pagaban los caprichos, de cuando eras delgada. Se llama juventud cariño, y esa sí que no va a volver. Le volviste a prometer boda, le hablaste del nombre de vuestros hijos: Cena y espectáculo. Así anulaste su inteligencia y lo pusiste a tu merced, mentiras de corto recorrido que forman parte de tu función de teatro, cuando días antes habías estado conmigo, ofreciéndome el mismo trato. Mientras tanto tú otro señor con nombre de rey de vacaciones en Almería, pensando que contigo le ha tocado la lotería, y lo que le tocó fue la desgracia de conocerte, mientras tú te ríes de todos y escribes a unos y otros para contarles lo tonto que es el que te hizo el favor, sin darte cuenta que te retratas en tu maldad a cada intento de dar celos, en cada comentario.


jueves, 20 de agosto de 2020

Amor y Credo

 

" Sometimes I don't recognise my mind

Sometimes I wonder if it's yours or mine
I never saw you cry
And I wonder if that's why
 
I don't even know if I know my own mind
I don't know even if I'm on my own time
I don't even know if I know what's right for me, yeah

 
All I need is your embrace
You are my happy place
I've never been gentle, mm
I've never been sentimental, babe 
 
- Raleigh Ritchie


Cuando reapareciste en mi vida, en el peor de los momentos posibles, con mi corazón en cuidados intensivos, pasaste los días intentando reanimarme, devolverme a la vida, palabra a palabra, beso a beso. Yo, entonces herido de muerte, te dije por primera vez que no sentía nada especial por tí, y aún recuerdo tu cara de tristeza. No pretendía ser cruel, sabes que no se mentir. Te mando canciones de madrugada para que dejes de mandarme mensajes de voz que me enamoran cada vez que las oigo, porque no quiero sentir más que lo justo, sólo quiero que mi corazón lata lo justo para vivir, no quiero enamorarme. Es como un escudo, la música me sirve como defensa ante el mundo, para procesar emociones. Ayer, distanciados por pocos kilómetros, esa canción de Raleigh Ritchie me hizo sentir que me entendías como ninguna otra, que tu eres mi Khalessi, y sin embargo sólo tenía deseos de contradecirte a cada uno de tus mensajes. Vives en un mundo que ya no existe, intentas preservar algo que ya no está. El mundo ha cambiado más rápido que tus deseos, y sin embargo sé que te quiero, no quiero que te vayas de mi vida. Me hablas de empatía, pero no entiendes que destruyeron parte de mi credo. Me hablas de matrimonio y yo, que he escuchado esa canción demasiado últimamente no puedo creerte. Estás en mi cabeza, pero no consigues conquistar mi corazón. Y sí, soy egoísta y te pido que no te vayas. Quizás no nos reencontramos en el mejor momento de la historia, pero sé que te quiero cerca. Me hablas de que sin hijos no hay razón de ser de ninguna pareja. Que lo tienes claro, y yo siento que escucho el Bolero de Ravel, una obra maestra de reiterada monotonía, pero cuyo mismo autor decía que no era música, como una esperanza que se pierde en el horizonte del tiempo.

lunes, 17 de agosto de 2020

Amor y café

 


A veces creemos más en lo sobrenatural que en cualquier otra cosa. Para mí despertar cada día es sobrenatural. Cuando lo hago al lado de una mujer hermosa, de otro mundo. Sí además te abraza sin hablar y sin despertar, un regalo de Dios. La felicidad es esto: El silencio y la quietud de la mañana acompañada con olor a café. Soy adicto a la café y al sexo, pienso. Al sexo no, simplemente soy hombre. Quizás sólo al café. Al de cafeterías con movimiento de personas, inquietas, nerviosas, que están sin estar, de conversaciones asombrosas, donde siempre se aprende algo. Como el amor, el café me es amargo o dulce, pero necesario para madrugar y ser feliz. El orden no altera el producto: Varias veces en mi vida he despertado entre abrazos y besos, he huido para preparar café, y ya vestido, traje y corbata mediante, me requirieron para funciones conyugales. Gracias Dios, por las cremalleras. De los mejores días de tu vida, cuando entiendes por qué hay gente que llega tarde a trabajar pero con una sonrisa que dura todo el día. 

domingo, 16 de agosto de 2020

Amor fugaz...O no

 


Te quiero menos de lo que debería y más de lo que te mereces. Me vuelves loco con tus planes y aún así no quiero separarme de ti. Como por tantos abrazos me termine enamorando, tendrán que encerrarme y tirar la llave. Quizás es porque ya te salen solas las risas que al principio costaban. Quizás porque el amor fugaz se puede convertir en permanente. ¿Que tiene lo fugaz que tanto nos atrae? ¿Que hacemos tu y yo bajo el cielo de Castilla contando estrellas? ¿Vas a iluminar mi corazón, como si el Sol fueras, o permanecerás fría y distante? Poco importa ya, no hay nadie más aquí y la noche en silencio sólo se ve interrumpida por la música de tu voz, cercana y lejana a la vez, tus dedos enlazados con los míos desde galaxias distintas.

martes, 11 de agosto de 2020

Amor sin más

 

 

Tu amor vino sin llamarlo, apareció de repente, inapreciable. Era algo distinto, nuevo, con clase. De perdernos en conversaciones profundas en las que siempre aprendíamos algo nuevo. Desde mi gusto por los compositores rusos y alemanes sobre los italianos a tu gusto por la pasión de San Mateo de Bach, de risas entre platos de sushi. De ver películas de Harold Lloyd y tener largas conversaciones por teléfono. Es amor sin más: Daría la vida por tí pero no estoy enamorado, y eso me da más felicidad que la que puedo describir. Eres mi compañera de viaje con la intensidad perfecta y, a estas alturas del partido de la vida, eso es ir ganando. Tu voz es lo último que escucho antes de dormir, estes lejos o cerca, estemos en Carvoeiro o en Munich. Cuando te abrazo escucho la caballería rusticana de Mascagni, la de el siciliano Turiddu que encela a su antiguo amor Lola y que acaba muriendo de amor. La melodía es hermosa, sencilla, intensa, delicada, eres tú. En mis días grises no quiero sino tenerte cerca y musitar palabras de amor, como una afición que ejercer el resto de mi vida. 

lunes, 10 de agosto de 2020

Amor de Clitemnestra



Nada bueno sucede de madrugada. Ninguna noticia buena se escribe en la oscuridad. Siempre es un lamento por ausencia, una pena que no acaba, un amor no correspondido, o una infidelidad: Nada recto, nada correcto. Tu amante me llamó triste, enfadado, después de que le partieras el corazón. Eso, obviamente no lo decía, pero se leía entre líneas. Su tono era de cabreo profundo y despecho: Otro de tus juguetes destrozados por tu maldad infinita.

- Yo la quiero, me da igual su pasado, me hace feliz. Volveré a estar con ella.

- Te hará feliz hasta que te destroce, como ya está haciendo. Te subirá a un acantilado, te faltará oxígeno y te tirará desde allí. Huye, todavía estás a tiempo. Una persona murió por su culpa. Como actriz dramática no tiene precio, Hazme caso. Afortunadamente me salvaron de ella.

Le expliqué que sufrías el complejo de clitemnestra, el síndrome de infidelidad compulsivo que te hace destruir una pareja tras otra. Ese trastorno narcisista, esa carencia de empatía propia de una infancia de abusos paternos. Algo que descubrí por mis conocimientos psiquiátricos, pero que no es fácil de ver a primera vista. Incapaz de terminar una relación, confundes palabras y conceptos y las vas destruyendo conforme tus parejas descubren tus infidelidades, para luego intentar aparecer como víctima. Quieres el amor pero tienes fobia al mismo e intentas destruir a la persona que te ama, dejando cadáveres por el camino,  tal es tu maldad y perversión. En tu propia versión de trastorno, eres un cliché, ofreciéndote en matrimonio a todo el que te acompañe a El Escorial a pasar el día para luego tirarlos cuando te cansas de jugar con ellos. Nunca repites, curiosamente, nombre de hijos, pero sí iglesia.

Se que me llamaba por esa obsesión enfermiza de hablar de tus juguetes inservibles, así que le calmé e intenté explicar la situación: Que todo lo que sucedía era culpa tuya. Que yo tengo una nueva pareja y soy feliz con ella, que no me interesas en absoluto y que lo mejor que podía hacer es no tener contacto contigo de ningún tipo, por su propia salud mental, y sobre todo que no pagara nada.  No todos los hombres son tan fuertes como para frenar pasiones desenfrenadas. Yo tuve suerte, esquivé la bala a tiempo. Se enfadó y empezó a insultarme. Creo que se te olvidó comentarle que mido dos metros, que vivimos en la misma ciudad y que asusto con la mirada. Respondí a sus ataques con la verdad, con advertencias sobre tu persona y luego le ignore. Pobre desgraciado, desconoce su destino.

 


viernes, 7 de agosto de 2020

Me enamoré tres veces (III)

 




  En aquel cumpleaños que no parecía tal, tu nombre griego resonó como una majestuosa obra de arte antigua. Una odisea del espacio, unas navidades anticipadas. Te escuché hablar italiano y se me cayó el alma a los pies, creando esa magia que sólo puede suceder en Madrid. Nos besamos y llegó tu parada. Decidí bajarme contigo en la oscuridad de la noche para seguir disfrutando de tus labios. Pasaron días y meses entre risas, arte y más arte, besos y más besos. Me diste esa felicidad que por mi juventud desconocía, tardes de cine para no ver la película, despedidas de portal que nunca acababan. En nuestro reencuentro, veinte años después, continuamos donde lo dejamos, pero con la calma de la experiencia, esa confianza que sólo da el amarte para siempre. No me rendiré contigo, salvo si eres tan feliz con el del beso semanal y no quieras sentirte tan viva. En tal caso te amaré en silencio hasta el fin de mis días.

Me enamoré tres veces (II)




 Era otoño en mi vida y me encontró en este loco mundo. Un día me llevó a una iglesia.

- Aquí me quiero casar.

- Vale.

Años después de aquella conversación, entró allí vestida de novia y a mí me dio por reír:Recordé el día que me dijo que se quería casar allí. Me pareció la mujer más loca del mundo, pero estaba loca por mí. Subimos en ascensor para hacernos fotos. Bajamos a la tierra a disfrutar nuestro día. La música se estropeó al entrar en la recepción. La tarta nupcial resultó demasiado fría para ser cortada, pusieron Closer de The Corrs en el primer baile. Nuestro matrimonio empezó y comenzó a terminar en esa misma sala. A ella le faltaba un invitado. 

- Sergio ha terminado su relación, por eso no ha podido venir. Pobre, estaba loco por tener hijos.

Escuché sus palabras sin mucha atención y no sé qué contesté. Era su antigua pareja, así que no pude evitar alegrarme. De repente una sombra se apoderó de mí corazón: El presentimiento de una traición futura. Nuestro matrimonio terminó años después, pero aquel fue el primer paso hacia el dolor del divorcio, a noches de angustia, a mudanza triste de colchón sin somier, a extrañar complicidades. 

Tuvieron un hijo muy guapo.



jueves, 6 de agosto de 2020

Me enamoré tres veces (I)




En mi vida me enamoré tres veces:  La primera era la mujer más bonita que mis ojos jamás vieron. Sus ojos azules estaban cargados de rabia a cada instante, buscando enfrentamiento, luchando contra un enemigo invisible. El sexo era una delicia, me llevaba con la elegancia de una mujer adulta, porque hasta para follar hay que saber de matemáticas, de elevar potencias, de sostenella pero no enmendalla. Sus infidelidades entristecían mi corazón. (Dios, como la amaba) Cada infidelidad terminaba con ella de rodillas llorando, pidiéndome perdón, rogándome amor. Orgullo de padre cuando llamaba a casa angustiada preguntando por mí. Terminaba perdonándola porque el sabor de sus labios era una droga altamente adictiva, porque la juventud no entiende de amor y sí de intensidad, no de sentimientos y sí de deseo. Cuando decidió irse a Moscú a doctorarse me informó una semana antes. El karma persigue a todos de manera implacable, no le importan las distancias ni entienden de jurisdicciones. Cuando me comunicaron su muerte me quedé impertérrito, solo pude pensar en la crueldad de sus actos. Egoístamente, recordé cada traición, cada cesión a su voluntad, cada mentira. Luego lloré amargamente, dolido y enamorado, en esa disonancia cognitiva de amar y odiar a la vez, de sentir angustia y enfado a partes iguales.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Manos y amor



Abrí las manos para coger las tuyas con fuerza, tienen un lenguaje propio que sé descifrar. Cuando te escapas y te sueltas es porque estás contrariada, cuando aprietas con fuerza es porque sientes mi amor. Abrí las manos porque lo propio siempre vuelve, abrí las manos para dejarte marchar. Abrí las manos para que me abraces y me susurres al oído. Abrí las manos para que sujetes la luna llena, la del amor, la de cabalgadas sin descanso, para sentir tu cuerpo unirse al mío, abrí las manos para que acaricies las mías entre tazas de café. Para que al pasarlas por tu cara cierren tus ojos en una caricia y el azul de enfado cree arruguitas de sonrisa. Enfadada eres más hermosa, pero abro mis manos para despeinarte y al mirarme se ilumina el mundo, nuestro mundo. 

lunes, 3 de agosto de 2020

Rescate de amor








Llegaste en mi mayor momento de oscuridad a rescatarme, a pesar de que te dije una y otra vez que era incapaz de amar a nadie, que mi corazón había quedado herido de muerte por traición para siempre, y te quedaste. Fuiste lo más dulce que puede ser una mujer, y me descubriste crueldades de otras. Me pediste que me dejara de dramas y que fuera un hombre. Aplacaste mi furia con tu sexo, pues sabes que donde se hace el amor no se hace la guerra. Cada mordisco que te daba en la espalda eran flechas que se clavaban en mi corazón sin que me diera cuenta. Me conquistaste porque sabías que me gustaban los logaritmos neperianos, el teorema fundamental del cálculo de nuestro deseo. Eso y porque cuando me dices único, maravilloso y guapo en alemán quiero escapar contigo muy lejos y no volver jamás, tan lejos como nuestros sueños nos lleven.

- Me encantaría enamorarme, pero de verdad, ahora mismo no puedo - Pensé en lo cruel que sonaban mis palabras después de estar dentro de tí, pero no puedo mentir, es uno de mis mayores defectos.
- Nunca te pedí nada, Mein Schatz. Y no tengo prisa. Ven.

Y me volviste a atraer contra tí, segura de ti misma, con la belleza walkiria de piernas infinitas. Creo que mis palabras te dan igual. Crees que soy bueno, o sabes que soy bueno, y quieres amarme. Siempre hay uno de los dos que ama más que el otro, que se entrega más, que sufre lo insufrible, que está dispuesto a todo, que se come el orgullo, que pide perdón aunque ningún crimen cometa. Y esa, mi amor, eres tú.

domingo, 2 de agosto de 2020

Amar la vida


"
You worship me
Beneath the sheets
Our love unique, and even when
You leave my bed, you're in my head
You're all I need" (Ritual, Rita Ora)

- Solo quiero coger la cama - Dijiste mientras entrábamos en la casa. Salvo el lejano ladrido de un perro, todo era silencio. Yo quería de otro tipo, pero entendí que estuvieras cansada. Había sido un día interminable, demasiada interacción social para alguien que odia a la humanidad como tú. Tiraste los zapatos y te desnudaste sin mirarme. Te tiraste como si te hubieras apagado de repente. Tenías prisa por dormir, o eso parecía.
- ¿Vienes?
- Voy a leer un poco.
- Ven a la cama- No era negociable - Ya.

Desnudo seguí tus órdenes. Sin hablar comenzaste una guerra nocturna contra tu propio cansancio, buscabas la pequeña muerte del orgasmo que compensara aquel día terrible. Cuando te pusiste encima me dí cuenta que me ibas a utilizar solo para tu placer y te dejé hacer. Te lo merecías, te habías comportado como una campeona. Sólo te preguntaron unas diez veces cuando nos casábamos y otras quince cuando íbamos a tener hijos. Los comentarios sobre tu edad tampoco faltaron. Me miraste varias veces pidiéndome que nos fuéramos con la mirada. Cuando llegaste te tiraste a un lado y me diste un beso. Los te quiero postcoitum no valen, pero oírte decirlo me sentó bien.

- Nos casamos y nos vamos de España.
- Vale. 
- El cura me dijo que lo más rápido son tres meses. Nos podemos casar en tu cumpleaños, en noviembre.
- Vale.
- Siempre eres tan... Dócil. Te quiero. 

Te abracé en silencio y te dormiste. Otra vez Alemania. Bueno, igual esta vez no es tan terrible. Estará ella. El frío será menos frío, la ciudad parecerá más acogedora al final del día. Llevaré mejor la oscuridad del invierno. Y tendremos tres hijos como tú quieres. Estás tan cansada de este país -tan maravilloso para la fiesta y tan terrible para el trabajo- que te entiendo perfectamente.

Sin previo aviso te abrazas a mi pecho como si me fuera a volar. 

- No me voy a escapar amor.
- Ni yo voy a dejar que te vayas.