miércoles, 23 de diciembre de 2020

De Piernas y silencios




Mantienes tu pierna sobre mí para evitar que me vaya, mientras te mantienes abrazada a mí, mirando al infinito, en silencio. Porque tu eres de silencios, de expresar con la mirada y con los gestos, de dibujar sentimientos en el aire con caricias, de apoyar tu cabeza en mí: Tus ojos parando el tiempo cuando se cruzan con los míos. Pero esto a los minutos que pasan poco importa: Los segundos van más rápido que nuestros deseos, demostraciones de afecto que parecen instantes y que, afectados probablemente por una curva temporal hacen que pasemos de la mañana a la tarde sin sonrojo salvo el de tus mejillas, mientras me pierdo entre la poesía de tu cuerpo, entre las palabras de tu silencio, el que va entre respiración y respiración, ese que tiene distintas intensidades según las palabras que oye, pues es el eco de mi amor por tí. 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Escaleras del metro





Te enseñé uno de los secretos de Madrid: Igualar alturas del amor en las escaleras de metro, mientras tú me llamabas ladrón de besos.  Tú, que me diste el primero con los ojos, bajándolos sin éxito intentando escapar de las sonrisas, sin saber donde esconderte, mientras surgía el efecto espejo, el reflejo de sentirte igual al otro, la complicidad en la conversación, los paseos bajo las luces nocturnas, la magia de tu cabecita, tan llena de ideas que me vuelven loco. Entonces convertiste tu verbo en mi deseo, intercambiando caricias por palabras de amor. Y es que no sé callarme contigo: Despiertas en mí hasta las palabras silenciadas, evocas recuerdos de vidas pasadas, me haces soñar con el futuro. Cada beso es como un viaje al cielo, encuentro la paz que jamás tuve en cada uno de tus abrazos. Y siento, siento tanto que parece que secuestraste mi pensamiento. Mi alma conversa al oír tu risa.