¿Recuerdas? Cuando fuimos a aquella playa desértica huías de la luz, porque eres Oscuridad. Decías que te encantaba el Sol del sur, pero te ponías gafas para protegerte de él. Por eso cuando decías quererme, provocabas la duda en mi corazón. La luz ha marcado mi existencia, así que personas grises y falsas como tú no pueden entristecer mi alma, y menos tú, psicópata de bondad patentada. Mi corazón creyó en ella hasta que te mostraste tal y como eras en un momento de realidad, cuando más te necesitaba. Para los momentos alegres todo el mundo sirve. Mentiste cuando dijiste que me amabas. Lo sé porque ayer, mientras me entregaba a mi amante, conseguí un te quiero de sus labios, tras tirar la ropa por el suelo, tras llenar mis oídos con alabanzas, tras prometerme mentiras. Lo mismos pasos para el placer que daba contigo, pero sin tener que aguantar a nadie más. Sabiendo que todo es irreal desde el principio, y confundiendo amor con deseo, bien mezclados y con unas copas de vino, apenas noté la diferencia. No he de vestirme decente para tratar de impresionar a personas a las que no caigo bien y que además, se creen por encima de mí. No necesito hablar para expresar una emoción, pero no soporto a las personas que llenan su vida con silencios, como si estuvieran ocultando algo. Pocas veces en mi vida me ha hecho sentir tal mal alguien que decía amarme, que consideraba familia. La vida es luz, alegría, palabras, jolgorio, risas. Es la ausencia de silencios, de rutinas, lo nuevo, incluso lo viejo con una mano de pintura. Y si no es así la única culpable eres tú, que elegiste la soledad y tristeza en tu camino, pues sin amor el camino se hace largo, por muchas personas que te rodeen. Sin amor, no somos más que seres incompletos en eterna búsqueda, en profundidades donde no calienta la luz del Sol. Podría decirte que me das pena, pero mereces todo lo que te pase, por querer complacer a todo el mundo cuando la única persona a complacer eres tu misma. Y pronto, cuando tus egoístas dueños mueran, te convertirás en la típica loca que acumula recuerdos de cuando fue feliz, incapaz de crear nuevos. Pues la muerte en vida sucede cuando los recuerdos creados superan a los que pretendemos vivir como nuevos, cuando renunciamos a nuevas experiencias. Prefieres morir a decir la verdad, a reconocer la infelicidad a la que te someten sin discutir. A crear nuevos y bonitos recuerdos. A soñar despierta. Y así tu alma envejecida llorará -En silencio, por supuesto- toda la eternidad. No pidas que vuelva a tus labios, no me interesan tus mentiras, tus dudas ni tus miedos. Si volví a sonreír a la vida fue gracias a tu ausencia. Mi frágil existencia no soportaría tus silencios.
Relatos de ficción "Captar en lo que se ha escrito es síntoma de lo que se ha callado" (Nietzsche)
domingo, 1 de mayo de 2016
Tú eres Gris, tu vida no brillará, habitante de Oscuridad Muerta
¿Recuerdas? Cuando fuimos a aquella playa desértica huías de la luz, porque eres Oscuridad. Decías que te encantaba el Sol del sur, pero te ponías gafas para protegerte de él. Por eso cuando decías quererme, provocabas la duda en mi corazón. La luz ha marcado mi existencia, así que personas grises y falsas como tú no pueden entristecer mi alma, y menos tú, psicópata de bondad patentada. Mi corazón creyó en ella hasta que te mostraste tal y como eras en un momento de realidad, cuando más te necesitaba. Para los momentos alegres todo el mundo sirve. Mentiste cuando dijiste que me amabas. Lo sé porque ayer, mientras me entregaba a mi amante, conseguí un te quiero de sus labios, tras tirar la ropa por el suelo, tras llenar mis oídos con alabanzas, tras prometerme mentiras. Lo mismos pasos para el placer que daba contigo, pero sin tener que aguantar a nadie más. Sabiendo que todo es irreal desde el principio, y confundiendo amor con deseo, bien mezclados y con unas copas de vino, apenas noté la diferencia. No he de vestirme decente para tratar de impresionar a personas a las que no caigo bien y que además, se creen por encima de mí. No necesito hablar para expresar una emoción, pero no soporto a las personas que llenan su vida con silencios, como si estuvieran ocultando algo. Pocas veces en mi vida me ha hecho sentir tal mal alguien que decía amarme, que consideraba familia. La vida es luz, alegría, palabras, jolgorio, risas. Es la ausencia de silencios, de rutinas, lo nuevo, incluso lo viejo con una mano de pintura. Y si no es así la única culpable eres tú, que elegiste la soledad y tristeza en tu camino, pues sin amor el camino se hace largo, por muchas personas que te rodeen. Sin amor, no somos más que seres incompletos en eterna búsqueda, en profundidades donde no calienta la luz del Sol. Podría decirte que me das pena, pero mereces todo lo que te pase, por querer complacer a todo el mundo cuando la única persona a complacer eres tu misma. Y pronto, cuando tus egoístas dueños mueran, te convertirás en la típica loca que acumula recuerdos de cuando fue feliz, incapaz de crear nuevos. Pues la muerte en vida sucede cuando los recuerdos creados superan a los que pretendemos vivir como nuevos, cuando renunciamos a nuevas experiencias. Prefieres morir a decir la verdad, a reconocer la infelicidad a la que te someten sin discutir. A crear nuevos y bonitos recuerdos. A soñar despierta. Y así tu alma envejecida llorará -En silencio, por supuesto- toda la eternidad. No pidas que vuelva a tus labios, no me interesan tus mentiras, tus dudas ni tus miedos. Si volví a sonreír a la vida fue gracias a tu ausencia. Mi frágil existencia no soportaría tus silencios.
jueves, 28 de abril de 2016
Fuiste demasiado para mi débil corazón
Era un mediodía perfecto, una terraza ideal, un Martini en la mano. Pronunciaste mi nombre y dijiste "Te quiero mucho, cariño" mientras sujetabas mi mano, mientras soñaba despierto, mientras yo me hacía el duro y parecía leer el periódico, como evitando tus cariños, activando mis defensas. Había algo que me cegaba más que la luz del Sol: Tu belleza mayúscula, que me impedía respirar. Con todas mis fuerzas intenté no enamorarme de tí. El verano, tras varios días haciéndote el amor, estaba llegando a su perfección y entré en pánico. Besarte era estar al borde de un acantilado. No puedes dejar de mirar al fondo, pero la adrenalina recorre todo tu cuerpo y sientes la cercanía de la muerte. Cada palabra que salía de tus labios, por muy cariñosa que resultara, me lo recordaba. Tras una discusión ridícula me senté en el sofá y me contraje. "No quiero saber nada más de tí. Eres demasiado guapa, demasiado lista, ¿Por qué estás conmigo?" Y sentí la dualidad de sentimientos: Deseaba tus labios, consciente de que tenía que huir, porque me destrozarías tarde o temprano, quizás sin quererlo, pero todo el mundo hace daño alguna vez. ¿Recuerdas? Dijiste que querías llenar la casa de niños. Previsora, compraste una con cuatro dormitorios. "Que locura que una mujer tan hermosa, camino de los cuarenta, queriendo tener hijos, no los haya tenido ya" pensé. Y de repente me ví con cuatro hijos en esa casa infinita. Y volví a tener tu belleza en mi retina. Y me replegué en el sofá de la suite como un acordeón. Cerré los ojos queriendo que, al volver a abrirlos, hubieras desaparecido. Pero saliste del dormitorio enfadada, exigiendo que volviera a la cama. "No te merezco, déjame en paz, soy feo y tu eres demasiado hermosa, demasiado inteligente para mí" repetí. "Pero que dices, es mentira, venga, sal de ahí, vamos a la cama, hazme el amor" y tu naturalidad al decirlo, tus formas y tono, me confundieron de tal manera que terminé haciéndote caso por inercia, aunque no en todo, pues quien llevó las riendas y manejó los tiempos fuiste tú, casi como siempre. Y yo sólo quería estar donde tu estuvieras. Y a la vez quería huir para que no me hicieras daño. Y es esta sensación horrible la que me impedía respirar, la que me provocaba una ansiedad indescriptible. El climax no me calmó, tan sólo aplazó mi decisión, agotado por las sensaciones que en mí provocabas. Y por la mañana, mientras tu multiplicabas tu belleza en el baño, yo lloraba amargamente, mientras mi corazón se congelaba y escuchaba canciones destructivas. Y días después, cuando todo acabó, también lloré durante horas, consciente de que tuve una princesa entre mis brazos, que quería que viviera con ella en un castillo de perfección, y yo, asustado, preferí abandonar la fantasía, pues sus caricias y sus besos atormentaban mi alma de tal manera que eligiría la muerte antes que seguir viviendo con tal angustia. Porque, al igual que mi amor por ella no desaparecía, el dolor tampoco. Quizás si hubieras intentado entenderme, quizás si hubiera intentado entenderte, no tendría la condena en mi corazón de echarte de menos.
miércoles, 27 de abril de 2016
No te voy a mentir, restaste todo el amor y lo perdiste para siempre
"Cuanto amor destruyen las familias políticas, más que todas las infidelidades de las historia juntas" - Anónimo
domingo, 24 de abril de 2016
Saborear tus orgasmos
Hoy has venido y te he dejado pasar. Has venido a saborear tus orgasmos. A que te encuentre el punto que tu marido desconoce. Siempre te gusta que la primera copa de vino me haga efecto. Dices que resulto más divertido. Lo que no sabes es que yo tengo bastante tolerancia al alcohol, y a quien te desinhibe es a tí. A mi no me hace falta bebida espirituosa alguna para sentir felicidad horizontal, para alcanzar el perfecto ángulo de cuarenta y cinco grados. Entre cópula y cópula reímos sin parar, como si fuéramos adolescentes. Y eso que te estoy diciendo auténticas tonterías, que ni siquiera a mi me hacen gracia. Será la risa postcoital. Tras dos cópulas y más de media botella, comienzas a hablar del tamaño de mis atributos, aseguras que siempre quieres que me quede más tiempo dentro, aunque hayas llegado a los temblores finales, aunque hayas aprendido a saborear tus orgasmos, mordíendote el labio inferior. Después de la cuarta cópula de la tarde, me pides la quinta, porque no hay quinto malo, y yo te digo las ocho y media. Comienzas a gritar mientras te vistes "que no voy a llegar, que no voy a llegar", y yo al principio no te entiendo porque has llegado por lo menos tres veces. Por favor, no confundas a los vecinos con tus gritos. Además a que viene tanta prisa, tu marido no se chupa el dedo, el otro día seguro fue a por suplemento de cálcio a la farmacia y remitió un burofax a la catedral de Burgos -Previa a su visita anual- solicitando que reformaran la entrada, que dada la amplitud de su cornamenta no podía acceder al interior del recinto. Y tu deberías de hacer lo mismo. Lo del suplemento de calcio digo. Que después de que me enseñaras la foto de la amante de tu marido, esa que encontraste en su móvil, esa modelo de Torrelaguna, que tiene más curvas que el circuito de motos de mi pueblo, te hacen falta. No cariño, tu cuerpo es mejor, pero el suyo es nuevo, kilómetro cero. Al menos para él, huele a nuevo. Contigo ya ha dado la vuelta al mundo, y te conoce de arriba a abajo, pero no te preocupes, yo te llevo de viaje a Monte Orgasmo todos los días que haga falta. A veces he llegado a pensar que la gente se casa para tener amantes y disfrutar de ellos. Es un concepto retorcido del amor, pero el ser humano en eso es especialista.
viernes, 22 de abril de 2016
La primera equivocación fue besarte
"Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme
lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!..." M. Machado
La primera equivocación fue besarte. Ahora lo sé. Porque el amor es ese veneno que sólo comienza a hacer efecto con la distancia, con el vacío que nos causa la ausencia del ser amado. Y yo ya siento que el corazón no me late más. No puedo mirar el brillo de las estrellas sin que las lágrimas recorran mi cara. Desorientadas, acaban en el suelo. Cuando la angustia se extiende por todo mi cuerpo, sólo puedo tumbarme en el suelo para evitar marearme.Y al cerrar los ojos, la imagen de tu cara me persigue, como una canción extremadamente pegadiza, de esa que llegas a odiar por repetición. Quiero olvidar esa sensación de amor rancio, triste. Quiero olvidar esa sensación de que estás cerca pero que no puedo tocarte. Día a día, se repite lo mismo. Platón consideraba el amor una enfermedad, y así lo siento, una gripe fuerte, un dolor plomizo. Las pulsaciones de mi corazón se aceleran por momentos y deseo echar a correr. De repente comienzo a acelerar el paso y cuando me quiero dar cuenta, observo como la gente me mira como si estuviera loco. Es un día de descanso, a donde va este pirado corriendo con camisa y zapatos. Tras unos minutos de Sprint paro en seco. Trataba de huir de la melodía de tu recuerdo, pero la llevo dentro de mí. Es terrible. De tanto correr me he adelantado a mi clase de recuperación de artes amatorias personalizada, aunque no creo que a la profesora le importe. Quiere darme un master para olvidarte de una vez por todas. Eso, o como dice ella, moriré en su cama. Casí preferiría esto último. "Llevamos años siendo amantes y nunca habías estado tan distraido". Mujer, como quieres que esté, me duele el amor. "Pues házmelo y piensa en ella, a mi no me importa, yo a veces pienso en mi marido también, la imaginación es así", A mi tampoco me importa que pienses en tu marido, ya casi lo conozco, de tanto que hablas entre acto y acto. "¿Que quieres decir? Cariño, no me toca desde hace meses, sólo lo hago contigo". Me da igual morena, Ahora sólo quiero que me des un orgasmo mientras miro tu hermoso cuerpo. A falta de medicamentos, dame cuidados paliativos. El amor y el deseo resultan a veces tan antagónicos que parece que vienen de planetas distintos. Apaga mi infelicidad. Enciende mi deseo. No hay tiempo para nada más.
martes, 19 de abril de 2016
No busques lo que se fue, busca lo que llega
Todavía no te conozco, pero se que serás el próximo amor de mi vida. Calmado mi deseo, puedo volver a amar sin confundir, sin mezclar. Sin necesidad. Buscar al amor envuelto en deseo es como comprar con el estómago vacío. Quiero escuchar un "Ten cuidado" y "llámame cuando llegues" como forma de decir te quiero. Esconderme contigo en un lugar donde el mundo no me encuentre hasta que, como la niebla al amanecer, nuestro amor se haya disipado. Saber que piensas después de una segunda copa de vino. Discutir sobre el nombre de unos hijos que no tendremos nunca. Contarnos secretos de juventud. Todavía no te conozco, pero se que serás la próxima que me parta el corazón en dos. Diré algo inconveniente e insignificante, que además no recordaré, tu lo elevarás a la enésima potencia y me mandarás a donde amargan los pepinos. Haré alguna estupidez que te incomode, sin intención y sin saber porqué, y mis lágrimas de incomprensión serán el capitulo final a nuestra historia. Olvidarás todos los momentos bonitos, todo el cariño y todas las caricias y las sustituirás por odio y falta de empatía. Investigarás los mensajes, celosa de que otras mujeres me lancen piropos cariñosos. Todavía no te conozco pero ya sé que eres la tarta más exquisita que mis labios probarán y que la quiero seguir degustando a pesar de que todos me digan de que eres dañina para mí, de que tu dulzura es tan exagerada que me hará daño. La opinión de los demás importa poco cuando tu felicidad está en juego. Todavía no te conozco, pero sé que tardaré meses en recuperarme cuando tu amor se apague, por tu mortal combinación de belleza y pasión bajo las sábanas, creadora de felicidad instantánea. Loco me llaman pues sabiendo todo esto me arriesgaré de nuevo a amar, pero sé que la vida se nos va entre lo que suspiramos y lo que no hacemos, la tristeza de la inacción y la cercanía de la muerte.
lunes, 18 de abril de 2016
La vida vale más que tú. El amor vale más que tú.
La vida vale más que tú. Ayer pisé el acelerador besando y sentí como si resucitara. Debe ser que para tener un subidón de adrenalina necesitaba fricción, caricias en la espalda, abrazar el cuerpo de una mujer de la que sólo conozco el nombre. ¿Sabes? Su marido no la desea, lleva meses sin tocarla y las flores, sin luz, se marchitan. Ella, vividora del cuento, se inventa un personaje dramático porque todas sus amigas dicen que tiene el marido perfecto y calla cuando eso oye, en vez de replicarlas que ella y su esposo han llegado a la fase de beso en la mejilla. Sabes lo mucho que me gusta el marisco, ella es mi almeja entre mejillones. Mi caramelo entre relación y relación. Hace dos años había puesto una cocina nueva en el chalet y la estrenó conmigo. Pocas cosas hay que me gusten más que hacer el amor en una cocina bien iluminada. Hoy en día hacen unas encimeras perfectas para la cópula. Tu tuviste la ocasión y la perdiste. Créeme, da mucho juego, sobre todo si el frutero anda cerca. Cuando la volví ayer nos besamos, como si sólo hubieran pasado unas horas. Me dijo que ya casi se le había olvidado el amar, y puse remedio enseguida. La vida vale más que tú, más que tus miedos, que tus agobios. Me dijo que no el ya no la quería. "Por supuesto que te quiere" dije yo. "Pero se quiere acostar con otras mujeres, los hombres nos cansamos pronto de tocar la misma piel todos los días". No se tenía que preocupar, para apagar el deseo ya estaba yo. Lo encendí y lo apagué varias veces, como cuando jugaba con la luz de pequeño. Siempre he disfrutando tocando botones y controlando energías. Creo que cuando descubrí el botón mágico de las mujeres, ese pequeño mando universal del placer femenino fue uno de los momentos más felices de mi vida. Dice que la ve desnuda y no le dice nada, y sin embargo yo no paro de decirle cosas. "Claro princesa, es que yo te miro y veo tu belleza, curvas donde perderme, pechos que besar. El te mira y ya no ve nada. Ha perdido su capacidad de soñar porque se conoce el mapa de tu piel de memoria, y sin secretos que descubrir, el deseo termina saliendo por la ventana". El suelo del Hotel tiene calefacción radiante, y cuando hicimos el amor me entraban escalofríos. La vida vale más que tú, pero he de reconocer que para llegar por tercera vez, estancado durante demasiados minutos en la meseta, y nervioso por querer quedar bien con mi musa y amante, me acordé de tí por unos instantes. Sólo necesitaba un empujoncito de excitación, no te creas importante. Porque la vida vale más que tú. El amor vale más que tú. Y gracias al placer he olvidado el tiempo que perdí contigo. Demasiado tiempo para alguien como yo, que tiene mucho amor que dar.
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